La COP28, en su fase de conclusión, ha presentado un borrador del Balance Global que propone una estrategia audaz para enfrentar la crisis climática: reducir significativamente la producción y el consumo de combustibles fósiles con el objetivo de lograr la neutralidad de emisiones netas para 2050 o incluso antes, si la ciencia así lo dicta. Aunque el documento no menciona la eliminación completa de los combustibles fósiles, sugiere medidas contundentes para acelerar la transición hacia sistemas energéticos sostenibles.
El texto enfatiza la necesidad de una reducción sustancial y rápida de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y propone diversas acciones para lograr este objetivo. Entre ellas se encuentran la expansión masiva de la capacidad de energía renovable a nivel mundial, el aumento significativo de la eficiencia energética, la reducción progresiva del carbón sin sistemas de mitigación, y la aceleración de tecnologías de bajas emisiones, como las renovables y la captura. y almacenamiento de CO2.
Además, el borrador instala a la reducción del consumo y la producción de combustibles fósiles, planteando un enfoque equitativo y ordenado para lograr emisiones netas cero alrededor de 2050. También destaca la importancia de abordar las emisiones no relacionadas con el CO2, como el metano, y la necesidad de avanzar rápidamente en la reducción de las emisiones del transporte por carretera.
Aunque el texto no utiliza la expresión “eliminación gradual” de los combustibles fósiles, se centra en la urgencia de reducir emisiones y deja la puerta abierta a tecnologías controvertidas, como la captura y almacenamiento de carbono (CCS) y el uso de captura, uso. y almacenamiento de CO2 (CCUS).
Este borrador, que ha generado debates intensos, es solo el punto de partida para las negociaciones finales entre las delegaciones de los 198 países participantes en la COP28. Se espera que las discusiones continúen y que el acuerdo final pueda experimentar modificaciones antes de su conclusión. La COP28, un evento crucial en el que se revisa el progreso desde el Acuerdo de París, tiene como objetivo establecer los siguientes pasos para abordar la crisis climática y garantizar la seguridad climática global.


