CAMALEÓN
Efectivamente, el Sector Salud de este país no está colapsado, con penurias, pero va saliendo a flote como le es posible. Sin embargo, nada en la realidad de ese importante sector en nuestro país señala hacia un horizonte de optimismo. La causa debe localizarse a partir de la deficiente gestión de López Gatell y de las inapropiadas decisiones del presidente López obrador, comenzando con la desaparición del Seguro Popular y la ocurrencia de crear el INSABI sin proyecto ni programas previos. Si bien el desabasto de medicinas en los hospitales del Sector Salud ha sido un expediente no satisfecho al cien por ciento, a partir del gobierno de AMLO se convirtió en una variable permanente al romper los ciclos establecidos de adquisición, almacenamiento y distribución que venían funcionando con regularidad. Entre muchos otros, este ha sido uno de los legados que provocan elevada vulnerabilidad al gobierno de Claudia Sheinbaum.
El desabasto de medicinas hizo crisis en Veracruz hace ya un mes, cuando trabajadores administrativos, personal médico y paramédico comenzaron a manifestarse exigiendo el abasto de medicinas y de insumos médicos, no es menor el tema de suspender cirugías por falta de esos insumos. Para colmar la situación, ahora surge la inconformidad de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (INSS) por la respuesta institucional a su demanda salarial de pírrico incremento. Esa fue la motivación de su movimiento, pero en la evolución de este ahora la solicitud también exige abasto de medicinas, contratación de personal para aliviar la carga de trabajo, adecuado mantenimiento del equipo médico. La petición incluye la renuncia del dirigente nacional del sindicato del IMSS. Al gobierno le urge la solución de este problema porque la experiencia histórica enseña que de prolongarse genera el riesgo de que se incorporen otras exigencias aún más difíciles de cumplir. Se asemeja a una bola de nieve que al rodar cuesta abajo toma mayor dimensión. Lo saben en el gobierno, de allí la advertencia de conceder solo “en el marco de lo posible” porque el gobierno ya no tiene capacidad financiera para obsequiar exigencias mayores. Si por ahora la salida del dirigente sindical calma los ánimos extender el conflicto provocaría mayores exigencias. He allí el dilema.

