CAMALEÓN
Fue el 2 de octubre de 2011 cuando se organizó formalmente el Movimiento de Regeneración Nacional impulsado por AMLO y un grupo de cercanos seguidores en esos entonces afiliados al PRD. En noviembre de 2012 en la plancha del zócalo capitalino López Obrador anunció su renuncia al PRD para dedicarse a posicionar su Movimiento como Asociación Civil orientada a convertirse en partido político objetivo alcanzado el 9 de julio de 2014. A partir del 2015 MORENA comenzó su camino hacia el poder con altibajos en esa elección intermedia pero arrollador en 2018 para ocupar la presidencia de la república y con gruesas bancadas legislativas. Ya con ocho años de desempeño presidencial las huellas del desgaste han aparecido, mucho se debe a la pobre gestión presidencial de AMLO y ahora a la exposición pública acerca de una camada de políticos con vínculos enmarañados con la delincuencia organizada. Debemos coincidir en que mucha de la información a ese respecto proviene del exterior con tal profusión que ha obligado a legislar sobre un concepto hasta hace poco nada conocido: el “injerencismo” de gobiernos extranjeros sobre asuntos de nuestra competencia.
Por supuesto, MORENA en nada se parece al Partido Nacional Revolucionario creado por Calles en 1929, obviamente, tampoco AMLO a Calles. Aún está por verse el camino que seguirá Claudia Sheinbaum: si el de Pascual Ortiz Rubio o el de Cárdenas, y si MORENA permanecerá en el poder los años del PNR, el PRM y el PRI, desde 1929 al año 2000. Lo que es notable hasta ahora es que cada partido conforma su propia cosmogonía creando un panteón de héroes: Calles, Cárdenas, Alemán, Ruiz Cortines, López Mateos, Salinas de Gortari, Reyes Heroles, Colosio, etc. El PAN mantiene en sus nichos a Gómez Morín, Efraín González Luna, Luís H. Alvarez, Castillo Peraza. El PRD tuvo a Cuauhtémoc Cárdenas y a Heberto Castillo. Por su lado, MORENA ya tiene en su altar a AMLO, y debe inferirse que en ocho años ya debe tener anotados algunos más, quizás Ebrard, Monreal, Salgado Macedonio, aun no son muchos, aunque de no ser por lo que se conoce gracias a los medios de comunicación quizás ya hubieran incorporado a Rocha Moya y a Adán Augusto. De ser cierto el aforismo de que la historia la escriben los vencedores, si MORENA sigue en esa ruta nada raro sería encontrar en ese reparto a Durazo Montaño y hasta a Cuitláhuac García, más los que se vayan acumulando. Claro, en el supuesto de que no haya sorpresivos eventos en el transcurso de los meses previos a la elección intermedia de 2027.

