“Si no quieren operar, no operen”: la medicina según Ramos Alor

Expresión Ciudadana

Hay declaraciones desafortunadas, hay declaraciones irresponsables y después está la barbaridad que acaba de decir Roberto Ramos Alor, coordinador estatal del IMSS-Bienestar en Veracruz.

Frente a médicos residentes que denunciaban que no tienen medicamentos, material quirúrgico ni herramientas suficientes para atender a sus pacientes, la respuesta del funcionario fue prácticamente ésta: “si no quieren operar, no operen”.

Así de sencillo.

Para Ramos Alor, aparentemente el problema no es que falten los instrumentos para trabajar. El problema parece ser que los médicos se quejen de que faltan.

Y todavía tuvo el descaro de hablarles de “sentido común”.

¿Sentido común?

Sentido común sería entender que un médico no puede realizar una cirugía sin los materiales necesarios. Sentido común sería garantizar medicamentos, gasas, guantes, suturas, antibióticos, equipo y material de curación antes de exigir resultados. Y sentido común sería comprender que improvisar dentro de un quirófano puede poner en riesgo una vida.

Pero la respuesta del responsable del IMSS-Bienestar en Veracruz fue: no opere.

La escena resulta todavía más grave porque una residente le planteó un ejemplo concreto: si necesita un Pleurevac, sistema utilizado para drenaje torácico, para atender a un paciente y no existe el equipo, ¿qué debe hacer?

La respuesta institucional debió ser explicar inmediatamente cómo conseguirían el material.

Pero no.

La respuesta fue prácticamente lavarse las manos.

Y después vino algo todavía más delicado: Ramos Alor recordó a los residentes que su evaluación depende de la institución.

En medio de una discusión provocada precisamente porque los médicos estaban denunciando carencias, semejante recordatorio difícilmente puede interpretarse como una muestra de sensibilidad. Suena, cuando menos, a una pésima forma de ejercer la autoridad frente a jóvenes médicos que están haciendo visible una crisis que las autoridades deberían resolver.

Porque los médicos no inventaron el problema.

En las últimas semanas se han registrado protestas y denuncias en hospitales veracruzanos por falta de medicamentos y materiales. En el Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz, residentes y familiares denunciaron suspensión de procedimientos; incluso familiares de pacientes señalaron casos en los que el personal habría tenido que recurrir a bolsas de plástico ante la falta de guantes.

En Xalapa, trabajadores del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio” anunciaron que laboran bajo protesta y denunciaron carencias de gasas, jeringas, agujas y guantes, llegando a señalar incluso problemas con el suministro de agua para los pacientes.

En el Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz, residentes habían advertido además que podían dejar de realizarse alrededor de 10 a 15 cirugías diarias por falta de insumos.

Es decir: no estamos hablando de una doctora caprichosa que un día decidió que no quería entrar al quirófano.

Estamos hablando de personal que afirma que no tiene con qué trabajar.

Y ésa es justamente la dimensión de la tontería pronunciada por Ramos Alor.

Porque detrás de cada cirugía suspendida no existe solamente una estadística. Existe una persona esperando. Existe una familia angustiada. Existe alguien con dolor, con una enfermedad que puede avanzar o con una intervención que necesita realizarse.

¿A ellos también les van a decir “no opere”?

¿Que esperen otros diez días?

¿Que tengan paciencia mientras llegan los insumos?

Lo más increíble es que hace apenas unos días Ramos Alor había reaccionado a las denuncias provenientes del CAE de Xalapa hablando de una “campaña de odio”, “venganza” y “resentimiento”, en lugar de presentar inmediatamente un diagnóstico público, hospital por hospital, de las carencias denunciadas.

La realidad terminó siendo tan evidente que la propia gobernadora Rocío Nahle reconoció requerimientos de insumos en hospitales, particularmente en las zonas de Veracruz-Boca del Río y Xalapa, y ordenó redistribución, envíos y compra directa de faltantes.

Entonces, ¿cuál campaña de odio?

Si el gobierno reconoce que faltan insumos, los trabajadores protestan porque faltan insumos, los familiares compran materiales porque faltan insumos y las cirugías se posponen porque faltan insumos, el problema no son quienes denuncian el desabasto. El problema es el desabasto. 

IMSS-Bienestar respondió que realizó una entrega extraordinaria para Veracruz de más de cuatro millones de piezas correspondientes a 678 claves de medicamentos e insumos, que se encontraban en proceso de distribución.

Magnífico.

Pero las cajas anunciadas en un comunicado no operan pacientes.

Lo importante será saber cuánto llegó realmente a cada hospital, cuándo llegó, qué claves siguen faltando y cuántas cirugías continúan pendientes.

Y la historia se volvió todavía más absurda horas después.

Tras el escándalo, Ramos Alor terminó ofreciendo una disculpa pública a los médicos residentes y reconoció que las expresiones utilizadas durante aquella reunión no fueron adecuadas.

La disculpa era necesaria.

Pero no alcanza.

Porque aquí el problema de fondo no es únicamente una frase desafortunada. Es la mentalidad que revela: ante médicos que denuncian que no tienen herramientas suficientes para atender a la población, el funcionario encargado de contribuir a resolver el problema decidió primero confrontarlos.

Ramos Alor ya fue secretario de Salud de Veracruz durante el gobierno de Cuitláhuac García y hoy tiene nuevamente una responsabilidad enorme dentro del sistema sanitario estatal como coordinador del IMSS-Bienestar. No es un funcionario que acaba de llegar y desconoce cómo funciona un hospital.

Por eso su declaración resulta todavía más grave.

Un médico sin material no necesita amenazas.

Necesita material.

Un residente que pregunta cómo atender a un paciente sin equipo no necesita que le recuerden quién controla su evaluación.

Necesita una solución.

Y un paciente esperando una cirugía no necesita discursos sobre campañas de odio, enemigos políticos o transformaciones históricas.

Necesita que lo operen.

Así de sencillo.

Utilizando las propias palabras de Ramos Alor: sentido común.

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