PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Por Akiles Boy*
Son tiempos de preparar y prepararse para el próximo viaje a la gran metrópoli. Sin dar espacio a la preocupación, después de navegar muchos años en aguas procelosas y aprender a nadar con tiburones, se toma una posición moderada, racional ante las crisis, teniendo los instrumentos para gestionarlas, de tal manera, que se puedan medir riesgos y calcular daños. Ese caparazón se hace durante largos años y la experiencia.
Claro, algunos podrían no creerlo o cuestionarlo. Pero existe la convicción de que es el mejor camino para estar en paz, hoy un objetivo difícil de cumplir. Sin embargo, que mejor medicina o tratamiento para lograr la salud física y mental.
La interacción hoy en día es vital, es indispensable compartir sentires y pensares con otros, como hablar de la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente. Según la perspectiva de la mayoría, la situación no va nada bien, pero también, ante la tozudez de muchos, debe caber la sensatez en otros. Todavía es posible dirían los optimistas, detener la destrucción y ayudar a la recuperación de la naturaleza.
Pero lo inmediato es dejar a un lado las narrativas del desastre y los malos pronósticos, por una acción decisiva de contención de la devastación y la remediación de los daños ocasionados a los ecosistemas. El rescate será monumental, pero es una medida de sobrevivencia propia de los humanos. Así que, manos a la obra.
Un tema que se conecta, la PAZ. El domingo pasado se presentó en la Pinacoteca Diego Rivera de la ciudad de Xalapa, el libro ¿Dónde Empieza la Paz? 8 Caminos para una vida con Paz y Felicidad, de la autoría de María Haydé Zamora García, docente y escritora. En su contenido, se explora y proponen algunas recomendaciones o presupuestos para conseguir, primero la paz interior, y después, las buenas relaciones humanas en el entorno., es decir, en la comunidad. Hoy tan difícil de lograr, ante la escalada de violencia, confrontación y divisionismo en el mundo.
Hay coincidencia, en que la palabra clave para iniciar la restauración del tejido social y alcanzar la paz, es responsabilidad. Empezando por uno mismo y posteriormente la familia y la comunidad. La escritora no sugiere un recetario o un manual de buena conducta, expone ideas para abordar y procesar problemas y situaciones actuales, el estrés, la prisa cotidiana y la depresión, generándose estados de ansiedad, irritación y conflicto, que nos impiden vivir en paz.
Los comentaristas Maricarmen Delfín Delgado y Juan Beristaín de los Santos, dieron su opinión y marcaron su alineación o cercanía a los propósitos de la autora. Llamó la atención el planteamiento de entrada del segundo, señalando que, sin justicia y orden social no habrá paz.
Más allá de la responsabilidad como hilo conductor y el inicio para cualquier proyecto de paz, merece un momento de reflexión, la actitud individual, y más atrás, la historia de vida. ¿Cuál es el origen?, ¿Cómo fue el desarrollo formativo? y ¿Cuánto pesa la carga o el lastre que se trae a cuestas?. Al final, queda el apercibimiento de la autora, un buen principio es la responsabilidad, visto como el compromiso personal de desmontar las viejas estructuras mentales que obstaculizan una vida plena y feliz. Dicho en otras palabras, la edificación de la paz empieza en cada ser humano, sin olvidar nuestra contribución a la paz social, hoy ausente en muchos territorios. Hasta la próxima
Junio 6 de 2026
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


