PIENSO, LUEGO ESCRIBO
CULTURA. DESARROLLO Y BIENESTAR
Genoveva Salazar, una citadina cincuentona huyó a la provincia mexicana, buscando tranquilidad y otra forma de vida. Se hartó de la intensidad y la manera en que se consume la existencia en la megalópolis. De esas que se han multiplicado en el mundo. Donde se buscan las oportunidades y el éxito, a costa muchas veces, de la salud física y mental.
Creadora de contenidos, con estudios universitarios y perfectamente adaptada a las nuevas tecnologías, que marcan la pauta en muchos oficios y actividades. Se decantó por un pueblo de Veracruz, recomendado por sus verdes paisajes y clima inmejorable. Pero con el paso de los años, la dinámica y la escenografía de San Martín cambiaron radicalmente. Fueron los efectos de la evolución natural o por la acción y omisión de sus habitantes y las autoridades.
Poco a poco las áreas boscosas estuvieron desapareciendo, por la devastación constante de parvadas de buitres, expertos en desarrollo inmobiliario, que liquidaron los antiguos ecosistemas de flora y fauna de la bendita región.
Entonces, emergieron problemas comunes en las ciudades dominadas por el desorden y el caos. Vialidad anárquica, comercio callejero fuera de control, contaminación del ambiente, cuerpos de agua y la misma tierra, además de la depredación creciente y sistemática de las reservas naturales. A los que se sumó la floreciente inseguridad pública, y hoy presentan un nuevo padecimiento, la gentrificación.
Nacionales y extranjeros, atraídos por las buenas referencias del pintoresco pueblo y famoso por su buen café, difundidas alegremente por agencias de marketing contratadas o por las redes sociales, encontraron el lugar ideal para vivir. Una oleada de migrantes con alto poder adquisitivo, fue determinante para provocar el aumento del valor de la propiedad y las rentas, en detrimento de la economía de los locales, que se sienten afectados y desplazados.
Genoveva, gestora y promotora cultural, con años en esa labor, percibe un panorama complejo para los activistas y grupos de artistas de la región, protagonistas o colaboradores en el quehacer de la cultura. Al no ser ésta una prioridad para los gobiernos, son escasos los recursos y exiguos los presupuestos para ese rubro. La situación ya posee el carácter de crónica.
Es una vieja retórica, pero tiene vigencia actual, porque los grupos de poder que tomaron las dos recientes administraciones federal y estatal, siguen en esa tónica, mantener al margen el desarrollo cultural. Triste el horizonte para muchos artistas y creadores que cotidianamente se esfuerzan por rescatar y conservar los valores de la historia, las tradiciones, las costumbres y el arte popular, local y nacional.
En menos de cinco meses, cuando se efectúe la renovación de los ayuntamientos en Veracruz, en perspectiva se tiene una reacción favorable, para impulsar el arte y sus distintas expresiones, mediante políticas públicas de pronta operación. La cultura es un componente esencial para el desarrollo y bienestar humano, y requiere de apoyos que la hagan posible y viable por el bien común. Los pueblos más cultos, viven mejor. Hasta la próxima.
Agosto 9 de 2025
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


