LLEGÓ LA HORA DE LIMPÍAR LA CASA

PIENSO, LUEGO ESCRIBO

Por Akiles Boy*

Mateo Flores y Narciso Jiménez, el primero de Honduras y el otro salvadoreño, se conocieron en Ciudad Juárez, Chihuahua, una de las ciudades fronterizas más transitadas del mundo. Viernes a las tres de la tarde, estaban ocupando una mesa del bar El Migrante, una empleada joven con cara desvelada les llevó dos cervezas y la carta. Los dos fuereños habían salido de sus pueblos empujados por el hambre y la violencia.

Dejaron atrás, a la familia, esposa e hijos, con la promesa de pasar a Estados Unidos para trabajar duro y enviarles muchos dólares. Después de dos años y varios intentos de cruzar la línea, sin lograrlo, tuvieron que quedarse en esa urbe y trabajar en lo que fuera, con tal de sobrevivir y esperando tener otra oportunidad de entrar al territorio norteamericano.

Primero en la construcción, siguieron unas maquiladoras, de ahí a la cocina de varios restaurantes. Después de peregrinar un tiempo, ambos terminaron en las filas del crimen organizado. Los dos apenas rozaban los treinta años y se veían fuertes, no hubo problemas para reclutarlos como sicarios. Un corto tiempo de entrenamiento en el manejo de las armas, equipos de comunicación y vehículos, fue suficiente. Pronto fueron enviados a las calles a cumplir sus primeras encomiendas.

Atardecía, los candentes rayos del sol que penetraban por las ventanas del bar, aumentaban la temperatura. Estaban repasando el plan de la siguiente ejecución, cuando otra mesera, con estampa colombiana, se acercó para llevarles otra tanda de cervezas y un plato con antojitos mexicanos. El próximo objetivo, era un locatario del mercado La Purísima, que se negaba a pagar el derecho de piso. Ya le habían hecho otras visitas de requerimiento, pero el comerciante no estaba dispuesto a pagar un solo dólar.

Esta vez, la orden no era amenazarlo, iban a asesinarlo. Esperarían que dieran las seis de la tarde para cumplir la misión. A esa hora habría menos testigos en el lugar. Empezaban a comer una hamburguesacon papas, en eso, vibra el móvil de Mateo. Era el Jefe, le decían el Matacuas, un sanguinario sujeto, que asignaba los trabajos. Narciso estaba atento a la conversación, pero solo pudo escuchar que su compañero asintió, si señor. Mateo reaccionó, dejó con enfado el aparato sobre la mesa y encolerizado exclamó ¡Me carga la chingada!, nos cambiaron la jugada.

Ahora quieren que a las siete vayamos al Hotel Copacabana. A esa hora saldrá del restaurant el licenciado Enrique Saldívar, un Juez de Distrito, que ya no está cooperando con amparos para los colegas,  y la instrucción es eliminarlo. Dijo el Jefe que pagarán mejor, porque se trata de un pez más gordo.

Llegó la hora, pagaron la cuenta y se enfilaron al estacionamiento. Montaron en las motocicletas, pero antes de encender el motor, revisaron el compartimento adaptado, sacó cada uno un revolver calibre 45 y se lo acomodaron  debajo de la chaqueta que portaban. El trabajito fue limpio, no hubo daños colaterales, el único escolta del juzgador se había retrasado pagando la cuenta. Como buenos profesionales hicieron bien la chamba. Lejos de la escena del crimen, se detuvieron  y Mateo reportó al Matacuas. El objetivo había perecido en el lugar del ataque, sin otra novedad.

Al día siguiente, en los medios de comunicación y las redes sociales, se replicaba la impactante noticia, el corrupto Juez Saldívar, había sido ejecutado. Los malhechores se dieron a la fuga, sin que nadie los identificara, porque traían cubierto el rostro con pasamontañas. La principal línea de investigación, apunta a un homicidio cometido por la delincuencia organizada.

La ficción es referencial, en la vida diaria ocurren peores tragedias. Pero sirve de contexto y de pretexto para mencionar la creciente tensión en la relación de México con Estados Unidos. Donald Trump, con su peculiar estilo de acoso e intimidación, sin la menor sutileza, sigue apretando tuercas y lanzando advertencias al gobierno mexicano. Acusa de una fuerte descomposición política y evidencia nexos de políticos con los carteles de la droga y el crimen organizado. 

Según, sus agencias de inteligencia, confían en tener información y listas de políticos  mexicanos en funciones y otros en el retiro, que estarían involucrados en operaciones ilícitas. Eso, no es invento o fake news de los estadounidenses, tienen evidencias, así como tampoco es una sorpresa en México. Pero, si representa otra señal de alerta o llamada de atención  a la Administración de Sheinbaum Pardo, para apurar el saneamiento o depuración de la plantilla de políticos, sin distinción de partido ni excepción alguna.

La delincuencia política creció en forma desmesurada y se extendió en la República, enquistándose peligrosamente en las estructuras de gobierno y terminando por socavar el estado de derecho y la confianza ciudadana en sus gobernantes, además aumentó exponencialmente la inseguridad y generó desprestigio para nuestro País en el exterior.Un posible escenario podría ser, que para evitar una transición dura y complicada, el gobierno y los políticos deberían hacer efectiva la transparencia y abandonar la simulación. De otra manera, se tendrá que aplicar una purga en la clase política nacional, brutalmente corrupta y decadente. ¡A limpiar la casa señores políticos!. Hasta la próxima.  

Mayo 16de 2025

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.

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