PIENSO, LUEGO ESCRIBO
Por Akiles Boy*
A paso lento, por la carga de los años a cuestas, Tirso hace sus recorridos acostumbrados por las céntricas calles del pueblo. Salir, respirar, saciarse de aire fresco, que siente penetra y recorre su escuálido cuerpo, le hace acrecentar su energía y animo por vivir. Sus ojos observadores se clavan en los espacios multicolores del mercado, repletos de olores de las frutas, verduras, hierbas y alimentos, que se acumulan y mezclan en esa singular escenografía, ideal para el tráfico de la comunicación.
Camina hacia la cafetería de siempre. La paz del lugar que escogió, poco a poco se ha diluido por la inercia del desarrollo urbano, y en los últimos años por el proceso de gentrificación, que acusa el popular pueblo mágico, por las atractivas condiciones de su clima, entorno y ubicación geográfica. El mismo fenómeno se presenta en otras partes de la república y del mundo.
Pareciera que en un parpadeo el mundo cambió de mil formas, en mutaciones naturales y provocadas por su habitante más depredador. Sin embargo, ese mismo ha sufrido transformaciones, algunas son regresiones y otras son parte de la evolución prevista o los sorprendentes avances del futuro cercano.
En esas recientes o renacientes perspectivas está la aceptación y valoración de la diversidad, incluyendo la de género. Siempre tema polémico, ríspidoen cualquier tiempo y circunstancia. Desde la antigua Grecia hasta las sociedades contemporáneas. La ignorancia y los prejuicios culturales fueron y son obstáculos infranqueables, para asumir sin dolor ni pasión, pero si con la razón, estas realidades, antes lejanas, ahora se perciben a cada paso.
Y en esa realidad que vive Tirso, en el ambiente se vislumbra con claridad esa lucha abierta o soterrada, de los que aceptan y aprueban, con los que cuestionan y rechazan las nuevas expresiones o manifestaciones de la diversidad, con puntual agudeza en el amor y sexualidad. Pero, como hasta en la actualidad, algunos grupos sociales que marchan a la vanguardia, seguirán marcando la pauta. Otros permanecerán anclados en el pasado, por no decir, en los esquemas atávicos de sus culturas.
En semejante atmosfera, sucede el drama expuesto en la serie mexicana, “El Secreto del Río”, estrenada en el mes de Octubre en una plataforma de streaming. Con un guion escrito por Alberto Barrera y con Ernesto Contreras, al mando de la dirección, la historia fue recreada en locaciones de la región zapoteca del Istmo deTehuantepec, en el Estado de Oaxaca. Con excelentes calificaciones para sus protagonistas, Trinidad González, Frida Sofía Cruz, Diego Calva y Mauro Guzmán, que hacen emocionar y recordar el valor de la amistad, el amor a la familia, la lealtad y el respeto y defensa de las raíces y la identidad cultural y de género.
Solo unos cuantos episodios fueron suficientes para conmoverse y provocar la reflexión en torno a históricas y singulares tradiciones preservadas hasta la fecha, como la comunidad de los muxes, en Tehuantepec, Matías Romero y con mayor presencia en Juchitán, municipios de Oaxaca, que sin prejuicios o inhibiciones salen ante el mundo. Quizás el éxito de la serie se debe a ese abierto reconocimiento de la diversidad y el desafío que representa demoler viejos patrones culturales, convertidos en trincheras del rechazo, del conflicto y del odio a los que son diferentes o no comparten las mismas creencias o ideologías. Estamos en los tiempos de la diversidad, de la pluralidad y de la tolerancia. Ésto nos tocó vivir. Hasta la próxima.
Noviembre 10de 2024
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.


