La falacia de la luz

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Abriendo Brecha

La falacia de la luz

Por: Héctor Saldierna

La pandemia ha trastocado muchos aspectos de la vida nacional y mundial. Estamos viviendo un tiempo inédito que no se tenía registro y seremos parte de una generación que tendrá el “privilegio” de ser parte de una experiencia que seguramente traerá grandes consecuencias en los diversos órdenes.

Posiblemente haya modificaciones sustanciales en las conductas sociales y a pesar que somos latinoamericanos de origen, de gran acertamiento y afecto hacia las personas, ahora habrá necesidad de guardar distancias ante la suspicacia de la existencia de un virus microscópico.

Y es que ya se han observado múltiples actos de miedo y prevención a la vez, porque hay personas que se encuentran apanicadas y tienen temor de acercarse a otras personas ante la certeza, tal vez infundada o no, de contagiarse con el coronavirus.

Ese mismo miedo irracional que algunas han llevado al grado extremo de la locura y de la sinrazón al agredir a médicos y enfermeras, a pesar que son extraordinarias personas que se encuentran en el primer frente de defensa en contra del letal virus.

La estrategia que ha implementado el gobierno federal para contener la pandemia ha tenido resultados muy diversos. En algunas regiones del país ha habido una adecuada respuesta de la gente y se han confinado en sus casas y ha disminuido el tránsito vehicular.

En otras zonas no ha sido así, como es el caso del Estado de Veracruz, donde la mayoría de las personas no han tenido la capacidad de disciplinarse y la consecuencia es que el contagio se ha incrementado notablemente, al igual que los lamentables fallecimientos de gran número de personas.

En parte podría darse alguna justificación porque la enorme masa de población carece de los medios económicos para mantenerse en sus casas, siendo el imperativo salir para obtener los satisfactores económicos básicos.

Ha sido principalmente Veracruz y Boca del Río, así como Coatzacoalcos y Poza Rica, entre otras poblaciones que han experimentado incremento en el número de contagios, apegado también que ha faltado liderazgo de parte del gobernador Cuitláhuac García Jiménez y, también hay que decirlo, varios alcaldes no han puesto su disponibilidad y colaboración para enfrentar esta epidemia que, en teoría, no debería conocer de rencores ni colores partidistas.

LA DESUNIÓN, LO COMÚN

En todo ese asunto de la pandemia hemos encontrado un factor de gran relevancia: la falta de unidad de los diversos actores sociales. No hay algo que haga el gobierno federal que inmediatamente es increpado por quienes no están de acuerdo en la forma de conducir.

Es una lucha permanente, cuando deberían ser tiempos de unidad y olvidar los enconos partidistas y concentrar todo el esfuerzo para salir adelante de esta problemática de salud. Lejos de ello, seis gobernadores de igual número de entidades han conformado un grupo para ellos resolver esta problemática, sin reconocer el liderazgo del presidente de la república.

De esta manera una nación, que es federalizada por la constitución, se enfrenta ahora ante la discrepancia de un grupo que ahora se acordó que hay inequidad en la distribución de recursos públicos, cuando han pasado muchas décadas de vivir bajo esta normativa constitucional.

CAMBIOS DE LA ENERGÍA

En estos días la Secretaría de Energía ha hecho algunas publicaciones en el Diario Oficial de la Federación en torno a la inversión privada nacional y extranjera en materia del sector eléctrico, siendo ahora prioridad el manejo de parte del Estado.

¡Cómo son las cosas!. Ahora algunas organizaciones privadas señalan que la luz será más cara. Se trata evidentemente de una expresión que está muy alejada de la realidad, porque a las empresas generadoras de energía eléctrica privadas lo que menos les importa es una energía barata.

Ellas van por las utilidades y ganancias, sin ninguna orientación social. Eso es lo menos importante.

No debemos olvidar que la historia nos indica que cuando el presidente Adolfo López Mateos nacionalizó la industria eléctrica a principios de la década de los 60, dijo: “Espero que ahora que nacionalizamos este importante sector energético nacional, debemos de cuidarnos de malos mexicanos que en el futuro podrían traicionar a la patria”.

Las palabras de Adolfo López Mateos tuvieron razón a las pocas décadas. Con el arribo de Carlos Salinas y el movimiento neoliberal, gradualmente el sector eléctrico fue pasando a manos de particulares nacionales y extranjeros, con lo que se configuró la traición que había alertado López Mateos.

Y eso no constituyó beneficio para la sociedad mexicana. Ahora que hay una visión diferente, la llaman de otra manera y hasta llegan a alertar que la luz será más cara.  Ya no será barata.

Y hasta la próxima.

 

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