Pedacito de cielo

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Panoramas de Reflexión

Pedacito de cielo.

 

“Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo arduo y extenuante, decidió poner en venta su hermosa finca. Como sabía que su vecino era un destacado poeta, decidió pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta. El poeta accedió gustosamente y puso manos a la obra. El aviso decía: “Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto”. Después de unos días el poeta tuvo que marcharse por algún tiempo de su finca para algunos compromisos concernientes a su profesión, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquel hombre a quien hiso el aviso se había mudado. Su sorpresa fue mayor al ver al mismo campesino trabajando en sus faenas. El poeta intrigado le preguntó: – ¡Amigo! ¿No se iba de la finca? El campesino con una sonrisa le respondió. –No mi querido vecino, después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor”.

 

Jamás esperemos que venga un poeta, un intelectual, un amigo o una persona de nuestra familia para hacernos un aviso que diga lo maravillosa que es nuestra vida, nuestro hogar, nuestra familia y lo que con tanto trabajo y esmero hoy poseemos. Caminamos a menudo por la vida sin valorar, sin darnos cuenta cuanto poseemos. Acostumbramos a tasar nuestra felicidad con los bienes materiales que vamos acumulando a lo largo de nuestra existencia, sin reparar en aquellos valores fidedignos, en aquellos bienes personales reales de que Dios nos prodiga para departir con nuestros seres queridos y con los demás para hacerles más cómoda y feliz la vida. Demos siempre gracias a Dios por aquellos invaluables tesoros que nos provee; vida, salud, trabajo y esperanza de poder seguir luchando con tesón para alcanzar nuestras más preciadas metas. Demos siempre gracias a Dios por ese pedacito de cielo hermoso que es nuestra vida, aunque a veces lo veamos nublado y oscuro debido a necesarias tormentas que debemos cruzar en la vida, pues ellas nos darán el temple suficiente para afrontar las dificultades y los riesgos, con enérgica fortaleza y valentía. Recordemos que los obstáculos, los días malos, nublados, nos dan experiencia que nos fortalece. A menudo nos deslumbramos con placeres y bienes suntuosos y pasajeros que nos distraen del camino porque los confundimos con éxitos y felicidad. La vida está llena de ello, y mal empleados y valorados traen problemas y hasta infelicidad; Sin embargo, seguimos empecinados en ello, valoramos más lo bienes superfluos y caros que permanecer más unidos y en familia.

 

Es verdaderamente triste darnos cuenta que muchas veces nunca sabemos con exactitud lo que realmente tenemos a nuestro alrededor. Pasamos gran parte de nuestra vida quejándonos de muchas cosas y personas sin otorgarles su reconocido y merecido valor y respeto, hasta que las perdemos. Y como siempre, en muchos casos y en la mayoría de las veces, queremos reivindicarnos cuando ya casi nada se puede hacer para recuperar lo que echamos con nuestras acciones por la borda, cuando ya es demasiado tarde. Jamás espere estos últimos momentos para hacerlo. Valore y respete la vida de quienes comparten con usted, siempre a su lado, ese pedacito de cielo que Dios pone en sus manos para vivir en paz, armonía y felicidad. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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