Ociosidad.

Por Luis Humberto Muñoz Vazquez

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Panoramas de Reflexión

 

En ocasiones me encuentro tan abrumado, tan atareado con los trabajos que me impongo a diario para evitar el aburrimiento después de mi horario normal de trabajo, que es cuando me invade la nostalgia, tal vez por no decir la amarga tristeza. Es cierto, nadie tiene la culpa de la condición física en la que actualmente me encuentro, pero también es menester que luche a diario por dar buena cara a la gente que me rodea y sobre todo a mí mismo, para olvidar los malos pensamientos.

No es nada fácil soportar una realidad que me acompañará hasta el último día de mi vida en este plano. Un accidente buscado o fortuito, qué más da, pero que pudo evitarse. En unos segundos cambió mi vida para siempre. Todos alcanzamos alguna vez la madurez y es quizá cuando nos damos cuenta que también muchas otras cosas más en nuestra vida debieron evitarse. Sin embargo, y desafortunadamente muchas veces es necesario que suceda algo trascendental en nuestra existencia para optar con aplomo por un cambio radical en nuestra vida. Algunos aspectos de ese cambio son totalmente involuntarios, pero otros llegan como una férrea determinación personal. La vida está llena de pequeños detalles que pueden evitarse para hacer feliz a quienes nos rodean, y sin menoscabo de nuestra propia satisfacción o realización personal. Para que una persona pueda aconsejarle en algo, necesita haber vivido casos similares al suyo para orientarle mejor pero no siempre es el caso. Muchas veces pensamos que quienes nos aconsejan deben ser doctos en la materia de que nos hablan; eso puede aplicarse tal vez a aspectos profesionales, pero en materia emocional, espiritual, es nuestro libre albedrío el que nos guía y tal vez los consejos salgan sobrando. Sin embargo, son ejemplos de vida los que vemos en otras personas los que nos acercan un poco de luz a nuestro camino. Yo, cada vez que puedo les comento que no son consejos los que les trasmito en esta columna sino simples lecciones, ejemplos de vida, de situaciones que está llena la misma y si usted quiere los puede poner en práctica cuando se le presenten situaciones similares. Quizá la imagen que les trasmito es la de una persona que ha aceptado su realidad y así es. No sé realmente lo que haría si pudiera volver a ser el de antes. Tal vez tomaría la vida como ahora o quizá volvería a los mismos errores pero ya con más conocimiento de las consecuencias.

Cuide a quienes le rodean, familiares y amigos, cuídese a sí mismo y no desanime jamás en la búsqueda de sus propias metas, que son las más preciadas de cada quien. Prepárese siempre que pueda para obtener beneficios adicionales y atractivos que le permitan gozar de una mejor posición ante las adversidades que no sabemos si algún día las tendremos que afrontar. Muchas almas que no han alcanzado un nivel de evolución aceptable son perversas, negativas, y cerca de usted podrían corromper la suya, o hacer destrozos en usted y en los suyos. Mantenga siempre distancia de aquellas, y un estándar de bondad, sinceridad, honestidad, amabilidad y amor al prójimo con los demás, y trate de rodearse siempre con gente que le acepte y aprecie, que mantenga ideales semejantes a los suyos. Tal vez todo esto que le he dicho no le sirva de nada pero tal vez y sí. Usted tiene la mejor opinión al respecto y la opción de hacer lo que le plazca. La decisión es siempre suya en todo lo que pase por su vida. No permita que nadie decida por usted. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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