No puedo más.

Por Luis Humberto Muñoz Vazquez

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Panoramas de Reflexión

 

“Esta es la frase en la que nos escudamos no pocas veces para justificar nuestra falta de voluntad, nuestra falta de generosidad. Los psicólogos nos dicen que son pocas las personas que desarrollan toda la actividad de la que serían capaces. ¿Eres tú de esos pocos? ¿O eres acaso del montón?

Debes convencerte de que, si te lo propones, puedes hacer más de lo que haces. Si quieres, pero si quieres de veras, sabrás descubrir en ti, resortes de insospechada potencialidad y que harán que te abras a la gente. Lo que pasa es que la comodidad, la pereza espiritual, para vencerse, dominarse, para molestarse por los demás, anulan en ti esos recursos y resortes. Por eso te sientes cansado, decepcionado, desilusionado, amargado, y has llegado a convencerte de que no puedes hacer nada más, de que ya haces todo lo que te corresponde. Te está faltando un poco de voluntad; no digas que te faltan fuerzas, tiempo, oportunidades, entusiasmo, compañía, y tantas otras cosas con las que te estás engañando y por consecuencia, anulando, esterilizando, haciendo inútil, y eso, el sentirte inútil, es lo que impide que tu vida sea feliz y optimista. Hay hombres que hacen muchísimo más que tú; no me digas que es porque ellos ‘pueden’ más que tú. La verdad es que ellos ‘quieren’ más que tú, y por eso ‘pueden’ más que tú. Aquí es donde se aplica aquello de que ‘querer es poder’. Esta no será una afirmación irrefutable, pero es real en mil ocasiones, y si no lo crees, haz la prueba y verás”.

La vida está llena de retos y vicisitudes también y las metas que nos tracemos deben ser factibles, pero no imposibles. Esta reflexión de autor desconocido le hará pensar que su vida puede tomar innumerables caminos, pero la única manera de salir adelante en ella es luchar, hacer las cosas bien y no culpar a los demás de lo que nos suceda. Somos los arquitectos de nuestro propio destino, como lo dijera Amado Nervo en su excelsa poesía “En paz”, y si la vida no nos ha sido muy favorable hasta ahora, el futuro puede cambiar y de nosotros especialmente depende. Si hemos tenido muchos fracasos, entonces estamos en excelente posición para iniciar una nueva vida, pues con ello, somos expertos ya en saber cómo no deben hacerse las cosas. Cuando sabemos lo que es errado, no lo repetiremos jamás y estaremos acercándonos un poco más al éxito. El éxito o el fracaso, la felicidad o infelicidad, es nuestra decisión. Tenemos igual oportunidad de seguir ambos senderos, las mismas posibilidades para cualquiera de los dos. Asumamos la responsabilidad de seguir una actitud mental positiva y constructiva, eliminando de nuestra mente los “si no fuera por…”, tratando de eliminar culpar a los demás. Si cosas negativas le suceden o sucedieron, es en gran parte su responsabilidad, de nadie más. Asuma esa responsabilidad y su vida cambiará invariablemente. Deje a un lado la tristeza, el abatimiento o la desolación, anímese a vivir la vida que bien vale la pena vivirla. Capture en este preciso instante la esperanza, tenga la plena certeza absoluta de que el Don del cielo siempre se derrama. No espere al mañana, busque hoy mil nuevas risas y renovados cientos de alegrías. Viva con alegría el amor en cada una de sus fases, y encuentre ahora el sentido a su vida. Bien vale la pena. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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