Bien fregona

Por Alberto Calderón Pérez

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BIEN FREGONA

Por: Alberto Calderón P.

En nuestro país existen más de 2.3 millones de trabajadoras al servicio del hogar (INEGI 2016), los empleadores de ellas muchas veces no respetan su trabajo, son maltratadas, menospreciadas, trabajan con horarios fuera de la ley, no cuentan con derechos laborales.

En el siglo XIII a las trabajadoras de la limpieza doméstica se les conocía como fregonas, eran las que restregaban el piso para quitar las suciedades impregnadas de las casas y tabernas, un trabajo rudo hecho con las manos, arrodilladas, con el consabido desgaste físico. Miguel de Cervantes (autor del Quijote) mencionaba la palabra en una de sus novelas “La ilustre fregona”, historia que narra la vida de dos jóvenes de buenos recursos que deciden lanzarse a la aventura en un viaje, uno de ellos Juan de Avendaño, se enamora de Constanza una “fregona” o sirvienta, la historia que se desarrolla, es parecida en su origen a la de muchas telenovelas en donde la trabajadora al servicio doméstico es atraída por el joven apuesto y rico quien se enamora y finalmente se casa y ella es en realidad una mujer rica pero que por las circunstancias del destino llega a esa condición de pobreza haciendo un trabajo no valorado y finalmente rescata su fortuna y tiene un final feliz, entre las novelas contemporáneas y la escrita de Miguel de Cervantes, la diferencia es que la primera fue publicada en 1613 y las recientes son adaptaciones, aunque las hagan parecer como obras originales.

Sobre las trabajadoras el servicio del hogar podemos asegurar que muchas de ellas provienen del ámbito rural o indígena, más del 90% son mujeres, solo el 4% de ellas tienen un contrato laboral, únicamente el 6.8% recibe un aguinaldo, el 6.7% goza de los beneficios del Seguro Social y únicamente al 5.3% de ellas tienen vacaciones. Esto sin contar con la discriminación de la cual son objeto por su condición de mujer, su origen indígena, contar con una posición económica baja y no tener una formación educativa.

En la historia del ámbito laboral para estas actividades nos encontramos a Manuel Jalón un ingeniero que inventó añadir un palo a unas tiras de algodón, su patente sencilla fue una de las mejores logradas en la historia, más adelante se le añadieron otros aditamentos para barrer, por mucho tiempo se convirtió incluso en una fuente de divisas para España.

Las trabajadoras dedicadas a esta actividad deberían contar con un contrato por escrito, una jornada laboral justa, vacaciones pagadas, una remuneración por su actividad, seguro médico, libertad y privacidad, aguinaldo como lo indica la Ley Federal del Trabajo.

Las escobas como tales surgen (dicen los investigadores del caso) en el renacimiento como una necesidad de retirar del paso todos los pequeños objetos sin utilidad, quitar la basura que molestaba en el suelo. La referencia de la escoba asociada a las brujas se debe a que se creía que estas escondían sus yerbas entre las ramas secas de las escobas, también se tienen mitos que hasta la fecha siguen vigentes como aquel que menciona que si guardamos una escoba en el armario nos traerá mala suerte, si barremos de adentro hacia afuera expulsaremos los malos espíritus y otros tantos. Lo cierto es que debemos darle valor a todo trabajo y ninguno es denigrante, por el contrario, valoremos el trabajo del hogar ya sea hecho por alguien que nos auxilie en casa o el realizado por las esposas, hijas, hijos, para que nuestro hogar se encuentre siempre limpio y presentable.

Xalapa2000@hotmail.com

Miembro de la Red Veracruzana de comunicadores (REVECO)

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