In memorian

Por Gustavo Cadena Mathey

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Al Estilo Mathey

 

Por Gustavo CADENA MATHEY

 

¡¡Ahhh!!, qué hermosa es la música, sobre todo al despertar; disfrutarla en piano, instrumental o a la europea con el acordeón. Es una sana costumbre que no pasa nunca porque a todos nos gusta.  Pero, ¿y los buenos valores?, ¿por qué esos sí se nos están pasando?

El grado de descomposición social ha llegado con toda la fuerza del 2020 a pesar de los esfuerzos de la iglesia que ha sido motor del buen comportamiento social. Ahora mismo busca evitar que el congreso de Veracruz y sus morenos diputados cambien el concepto esencial del matrimonio.

El acabose parece ser el caso del niño de Torreón. Por lo mismo apreciado lector, comparto con usted este texto de al parecer autor anónimo:

“A la memoria del pequeño niño**. José Ángel todos en tu comunidad, en tu estado y en tu país nos quedamos muy consternados por tu decisión que sacudió de golpe nuestra estúpida realidad. Muchos juzgan la memoria de tu pequeña persona haciéndote ver cómo un abominable asesino. Pero otros te creemos víctima y nos sentimos culpables de no haber hecho lo correcto contigo. Culpables por no entenderte y ser parte de una sociedad violenta, corrupta y disimulada. Supe por las noticias que perdiste a tu mamá hace meses (sin duda la encontrarás en el cielo), que quedaste a cargo de tu abuelita y que tu papá poco te visitaba. Supe también que pasabas por un mal momento en la escuela y que eras un niño muy aplicado. Nadie te escuchó, nadie te puso atención, nadie te tendió la mano, te fallaron los tuyos y te fallamos nosotros. Te faltaron amigos y hoy te sobran juzgadores. Los políticos y funcionarios culpan a los videojuegos, a la música o al Youtube. Siempre que pasa algo nadie se hace responsable y todos culpan a todos, eso sucede pequeño cuando la cobardía nos gana. ¿Cómo llegaron esas armas tan potentes a tus pequeñas manos? ¿Cómo aprendiste a usarlas? ¿Quién te entrenó? Son preguntas que los fiscales y peritos se hacen, pero yo me hago unas preguntas que va antes de todas estas: ¿Alguien te dijo que te amaba hoy por la mañana? ¿Alguien te dijo que eras importante? ¿Alguien te hizo sentir especial?… Tengo dos hijos más o menos de tu edad, y con lo que hoy pasó me dejas una gran tarea, para con ellos y para con los demás. No eras un niño malo, no fue tu culpa y debes descansar en paz. Yo voy a pedir por ti, por tu descanso, porque Dios sabe de tu inocencia y tiene bien claro en dónde están los responsables y los culpables, que en realidad somos todos aquellos que lo pudimos evitar pero estuvimos muy ocupados en cosas sin importancia. Descansen en paz tú y tu maestra, mi solidaridad con las familias de tu escuela, Dios le de salud a tus compañeros y a nosotros inteligencia para entender que el amor que te negamos, fue campo fértil para que creciera el odio y en eso, nada bueno florece. Duerme pequeño, yo nunca dudaré de tu inocencia”.

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