Año nuevo

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Panoramas de Reflexión

Año nuevo.

“Soy el año nuevo, vengo a ti puro e inmaculado, acabo de salir de las manos de Dios. Cada día es una perla de gran precio que te es concedida para que la ensartes en el hilo de plata de la vida. Una vez ensartada ya no puede desenhebrarse jamás, queda allí como un testimonio inmortal de tu fe y tu destreza. Debes fundir entonces cada minuto, como eslabón dorado, a la cadena eterna de las horas. En tus manos te han sido entregados riqueza y poder para hacer de tu vida lo que quieras. Te doy, libremente y sin reservas, doce meses gloriosos de lluvia refrescante como una caricia, y de luz de sol con fulgores de oro. Los días, para trabajar y recrearse en la belleza de las cosas; las noches, para que duermas con un sueño tranquilo. Todo lo que tengo te lo doy con un amor que no puede definirse. Todo lo que te pido es que no permitas que nadie profane tu fe ni oscurezca tu visión”.

Ocupemos este sublime pensamiento anónimo para motivarnos y prepararnos a iniciar un año más de vida, un 2020 lleno de fe, esperanza, caridad, armonía, concordia, paz y prosperidad, sin quebrantarnos tanto por la oscura y vertiginosa inminente escalada de precios y abusos de un sistema todavía nefasto y corrupto, sino luchando y sirviendo para seguir siempre adelante con mucho entusiasmo, alegría y confianza. Que no nos desamparen jamás las fuerzas para emprender nuevas rutas más concretas, sin límites, pensando siempre también en los demás. Procuremos ser más amables y condescendientes, tolerantes y prudentes, con la gente que nos rodea, que nos apoya, que nos ayuda a trabajar y a conservar lo que con esfuerzos hemos logrado. Mantengámonos más activos, emprendedores, luchadores sociales, jamás individuales. Proclamemos y procuremos el bienestar social, jamás sólo el personal; colaboremos juntos a construir la equidad y la justicia, aunque el sistema procure lo contrario. Intentemos ser más tolerantes y respetuosos con los demás, más inclusivos y nada prejuiciosos. Seamos creativos, productivos, y no olvidemos jamás colaborar con aquellas empresas que se ocupen de repartir bienes y servicios en pos y en aras de la humana solidaridad con nuestros hermanos en desgracia o que requieran de nuestro apoyo y esfuerzo. No se quede usted con las ganas, mejor actuemos. Seamos propositivos y hagamos las cosas con voluntad y convicción propia. Practiquemos la caridad y tengamos misericordia de las personas o grupos que más nos necesitan.

 

Es cierto, los días en que más se sensibilizan los corazones van de salida, pero que eso no sea motivo para dejar de ser condescendientes con los demás en los siguientes días y siempre. Hagamos de esto una razón más de vida. Vivamos para servir. Seamos verdaderos hermanos, verdaderos amigos, verdadera familia. Que tenga un feliz Año Nuevo amigo lector, que todas sus metas, aspiraciones, deseos y anhelos se cumplan el año venidero y siempre, y sobre todo, no dude ni un instante en ser solidario; es más, propóngaselo. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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