Palabras de un hombre rico

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Panoramas de Reflexión

Palabras de un hombre rico.

“Existen actualmente miles de personas que no tienen trabajo, pero si tienen grandes gastos. Pudiéramos decir que tener trabajo hoy en día es la fórmula para vivir decorosamente pero a medias. Si, a medias, porque si nuestro empleo es fijo y apenas alcanzan treinta años de nuestra vida para vivir decorosamente, diríamos que son demasiados años. Pero de esto depende la seguridad de la familia, la educación de los hijos. No podemos darnos lujos o ir de vacaciones. Quizá podríamos tener un aparato, una televisión para la diversión. Sin embargo, también podríamos tener casa propia y hasta coche, pero también les digo, no es nada fácil si no somos disciplinados desde la infancia. La vida nos será más fácil si contamos con un oficio o estudios profesionales. Disciplina es lo que le hace falta al hombre, como al caballo, hay que domarlo con inteligencia, porque si nos comparamos con la inteligencia del caballo, éste no cae en vicios.

A nosotros todo nos atrapa. La pereza, la irresponsabilidad, la buena vida, más si es gratis porque se tenga algún tarugo que nos la de. Yo recuerdo que en mi lejana infancia, la falta de zapatos era normal, y para los hijos de los ricos era una ofensa tenernos cerca y vernos descalzos. Los mismos maestros, como siempre, permitían que sólo los niños ricos participaran en todo. Recuerdo las ofensas que los niños ricos, haciéndose los graciosos nos decían que rompíamos el pavimento con las uñas; y, ellos no sabían de pobreza. Tenían todo pero uno crece, el mundo da muchas vueltas. Al pasar los años las cosas van cambiando. De joven use más de ocho horas diarias para trabajar, después, llegó la vida llena de bonanza, la formación que me dieron rindió grandes frutos. Logré ayudar a colocar en empleos a toda mi familia, según sus capacidades, así como también a muchos amigos. Pero llegó el amor y los compromisos que derivan en nuevas responsabilidades. Reconozco que la inseguridad en mi matrimonio causo mucho mal. La persona que me ama sufría por esa inseguridad, los celos, pero todo quedó superado. Llegaron también los hijos que no tenían porque sufrir, así que todo les di pero con medida, para que hoy sean personas honorables. Mi esposa y yo siempre los apoyamos en sus matrimonios, pero cada quien en su casa. Recuerdo a Doña Sarita, mamá de unos amigos de infancia. En ese entonces yo tenía una fiel compañera, era el hambre. En casa había de todo: fríjol, maíz, manteca, leña, todo, pero no había mamá. Sólo la pequeña Mary, mi hermana, que hacía más de lo que podía. Solía entonces visitar a Sarita, descalzo, greñudo, y siempre llevando o trayendo alimento para los animales del rancho. Sarita me preguntaba, “qué vas a ser de grande”. Yo inocente le decía, “yo voy a ser rico, tendré muchas casas y coches. Después de sonreír me daba unas ricas gorditas preparadas. Dios me permitió ya de hombre tenerla de visita en casa y vio que todo lo que le dije lo había superado. Debemos quemar nuestra mediocridad, si nos proponemos si la hacemos. Poseemos algo para cambiar nuestras vidas. Rompamos las cadenas que nos atan a los fracasos, a la autocompasión. No dejemos todo a Dios ni a la suerte, la suerte es estar vivo. Los retos en la vida son grandes, no podemos escondernos del fracaso, no hay compasión para nadie, serás invisible si no triunfas. Tus amigos que hoy te siguen serán los primeros en desconocerte, sino, al tiempo. En mi vida mi preocupación era no tener zapatos. Pero una vez me encontré a un joven que le faltaban las dos piernas y me dije, sufro por tan poco. Salí derecho a buscar el triunfo, yo estaba completito. Nunca te des por vencido, estés como estés. Recuerda, tú eres único entre millones de seres en el mundo, decídete a triunfar. Algunas veces culpamos a Dios de nuestra suerte. No, no es suerte, hay que prepararse para vivir. Escoge como desearías vivir. Un secreto muy importante es tener ganas y necesidad. Esa es una energía maravillosa que despierta miles de oportunidades. Es decir, la pobreza genera riqueza, pero la riqueza, cuidado, a veces genera pobreza y ésta, enferma la mente y vas muriendo lentamente. Si tienes empleo cuídalo y cuídate”.

Lo anterior son las palabras de un hombre que alguna vez me narró parte de su vida, y que empezó de cero. Hoy es rico, pero porque tiene salud y una familia bien cimentada e integrada, gracias a los consejos que le dieron su experiencia y disciplina Yo por mi parte les repito al respecto como siempre. El dinero está ahí afuera, regado en la calle, pero para desgracia de los holgazanes, hay que salir a recogerlo. Y para cuidarlo se requiere preparación, educación y disciplina porque a veces brilla tanto que deslumbra al ignorante. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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