Perniciosas condonaciones fiscales

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Abriendo Brecha

Perniciosas condonaciones fiscales

Por: Héctor Saldierna

Fundar, Análisis e Investigación, fue la instancia particular que solicitó el nombre de contribuyentes beneficiados con las condonaciones fiscales y que representaron 247 mil 600 millones de pesos en el período de enero de 2007 a mayo de 2015. Es decir, fueron las administraciones de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto.

Extraoficialmente ya se sabía de esos grandes privilegios que el estado mexicano había otorgado a un cierto número de influyentes y favoritos del régimen, pero que no se sabía realmente a quién correspondían.

Entre ellos, destacan importantes empresas del país y del extranjero, artistas, políticos, empresas paraestatales  y hasta quienes menos se sospechan. Se entregó una lista en donde se ha develado quiénes fueron los agraciados con una disposición que fue aceptada desde el Congreso de la Unión.

Se habla en términos de legalidad, pero no deja de ser una gran sangría al país que le costó una gran cantidad de dinero que de canalizarse hacia instancias sustantivas hubiese propiciado el desarrollo nacional.

Sí, en cambio, observamos grandes necesidades a lo largo y ancho del territorio y, de manera paralela, un gran número de ilícitos propiciados –en cierta medida- por la precariedad económica de grandes sectores de la población.

Ejemplo de ello lo constituyen las nueve universidades públicas del país que tienen conflictos por sobrevivir, porque existe el riesgo que ahora en este mes de octubre no entreguen el pago de la nómina al personal docente y administrativo.

Hace unos días se presentó una convocatoria de sindicatos universitarios del país, siendo la sede Boca del Río, donde se anunció un paro nacional para este 9 de octubre en caso de no entregarse recursos económicos a las universidades, como es el caso de las casas de estudio de Sinaloa, Colima, Benito Juárez de Oaxaca, Sonora y otras que corren el riesgo de no pagar el sueldo, con los consecuentes perjuicios.

El anuncio fue hecho por Enrique Levet Gorozpe, quien es el secretario general de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios.

Por eso es que la reflexión en torno a las condonaciones fiscales constituye una problemática social para el país y que sí debería existir alguna especie de castigo en contra de quienes permitieron este esquema que en nada beneficia a México.

Es también una molestia para el enorme número de ciudadanos que cumplen escrupulosamente con sus obligaciones, pero que a la par observan que otros contribuyentes de mayor peso económico, pero de mayor influencia, incumplen con sus responsabilidades ante la nación.

NO IMPORTÓ EL DÉFICIT PETROLERO

No debemos olvidar que en estos períodos de gobierno se descuidó la producción petrolera y ya con Peña empezó a entregarse el recurso a firmas extranjeras para su exploración y explotación, lo que evidentemente presuponía una baja en el presupuesto federal y sus directas aportaciones hacia sectores estratégicos y que ahora tendrían que disminuir.

Entonces, junto con las condonaciones fiscales y la lógica disminución en la captación de impuestos, junto con la desaceleración petrolera, el panorama económico se tornaba complicado.

No fue extraño percatarse de las grandes necesidades ante la ausencia de recursos económicos vía presupuestal, sobre todo porque Pemex siendo el principal proveedor en materia de educación y obras de infraestructura, empezó a disminuir su presencia y, sí en cambio, se esperaba que la presencia fiscal fuese a través de las compañías que llegaron a explotar los campos petroleros.

Era evidente y lógico que ello no iba a suceder. Las empresas extranjeras siempre han tenido como sino de sus inversiones las ganancias absolutas y poco les importa sí pueden contribuir para el desarrollo de la nación. La problemática no residía en ellas, sino en los dirigentes del gobierno con una pobre visión social, pero sí elevada  e inmoral ambición de riqueza y de beneficiar a sus más allegados en una trama de connivencia y felonía.

Por lo anterior no debe extrañarnos que el país quedó prácticamente en bancarrota. Muchos son los pendientes, entre ellos el tema de galopante inseguridad que llega a niveles fuera de control. Sólo basta en ver el ejemplo de Guanajuato, donde Celaya se ha convertido en la joya de la Corona. Ahí, cada día, todo ciudadano que sale a la calle arriesga su vida.

La presencia de criminales en esa zona del país es a nivel de catástrofe. La extorsión a comerciantes es el pan de cada día.Nadie se escapa a las acciones de los delincuentes. Bien lo diría, muchos años atrás, el célebre compositor José Alfredo Jiménez: ¡En Guanajuato la vida no vale nada!

 

¡Y hasta la próxima!

 

 

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