Los consejos

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Panoramas de Reflexión

Los consejos.

De muchas maneras he procurado hacer algunas reflexiones con todos ustedes amigos lectores. He procurado también trasmitirles, a través de innumerables lecciones de vida, el sentir, la manera de pensar, la manera de actuar de mucha gente en situaciones difíciles y desesperadas específicas. No obstante, considero que no ha sido suficiente. Tal vez necesitamos sufrir en carne propia los efectos, las consecuencias de muchas malas acciones que practicamos para darnos por enterados.

Una señora me dijo un día después de que leyó una de mis participaciones en este medio, que para dar consejos se necesita ser reconocido prácticamente como un santo y yo, aparte de que no lo soy, considero estrictamente lo contrario; es decir, para dar un consejo pienso que se necesita haber vivido experiencias muy semejantes a las que intentamos enmendar de alguien que previamente nos lo haya solicitado. Necesitamos ser personas con muchos errores vencidos y por vencer para poder abundar en ellos. De los errores y obstáculos se aprende, aunque también se pierde; se corrige, aunque también se detiene; se levanta, aunque también se hunde. Se crece y se aprende. Los consejos son útiles cuando es necesario que alguien determine, nos confiera, lo que debe hacerse en casos dudosos o no conocidos. Existen muchos casos muy parecidos o semejantes de situaciones dudosas, aunque jamás iguales. La vida está llena de este tipo de situaciones y es por ello que los consejos son necesarios, aunque se requiere de amplio criterio para aceptarlos, pues no siempre conducen a la solución satisfactoria de nuestras propias necesidades. Cuando un consejo nos es otorgado sin haber sido requerido, comúnmente lo escuchamos de mala manera, pues en su mayoría provienen de nuestros padres o personas mayores que tienen que ver directa o indirectamente con nuestra educación o formación personal o vocacional. A nadie le gusta que controlen o dirijan su vida y lo que debe hacer con ella; sin embargo, es importante escuchar un consejo cuando apenas se empieza a destacar en la vida, pues tal vez en él pueda encontrar la solución a muchos de los problemas personales que enfrente. Nada es seguro, pero tal vez pueda mejorar su situación si lo atiende.

Mi función principal en la vida no es para nada dedicarme a dar consejos, no soy consejero sentimental o algo parecido. El aconsejar es un oficio tan común que lo practican muchos y lo saben hacer muy pocos, y yo soy uno de estos últimos. Les trasmito ejemplos de vida, lecciones para la misma, donde se pone de manifiesto el sentimiento ante situaciones específicas de mucha gente que ha vivido experiencias difíciles y amargas, y su particular manera de ver la vida ante ellas y después de las mismas, pues ello nos sirve de ejemplo para concientizar nuestra actitud y ordenar nuestro criterio acerca de la manera de vivirla y buscar la tan anhelada felicidad en nuestra existencia. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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