Carnosidad en los ojos: qué es?, por qué aparece? y cómo se trata?

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Una carnosidad en los ojos, lo que también se conoce como pinguécula o pterigión, es un crecimiento anormal de la conjuntiva, membrana transparente que cubre la esclerótica o parte blanca del ojo.

Dicho crecimiento adopta una forma triangular y normalmente se extiende desde la conjuntiva a la córnea. Se manifiesta en forma de una especie de tela blanquecina en el borde interno o bien externo de la córnea y su tamaño es variable. Si es una carnosidad pequeña de forma redonda, es decir una pequeña bolita de grasa del tamaño de un grano de arroz, lo llamamos pinguécula. Pero en ocasiones, dicha carnosidad ocular comienza a crecer hacia la pupila llegando a invadir la córnea. En este caso hablamos de pterigión.

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¿Por qué aparece?

Las causas de aparición de esta carnosidades son desconocidas, aunque los oftalmólogos han llegado a establecer una serie de relaciones o factores de riesgo que predisponen a su aparición. Estas son las más comunes:

  • Personas que pasan mucho tiempo expuestos a los rayos ultravioleta procedentes del sol sin la protección adecuada.
  • Ambientes con una alta concentración de contaminación o mucho polvo.
  • Exposición a productos químicos.

Síntomas

Los síntomas de estas carnosidades son directamente proporcionales al tamaño del problema , pudiendo ser totalmente asintomáticas si este es pequeño, hasta llegar a impedir la visión cuando el pterigión alcanza un tamaño

tan grande que tapa la córnea.

Este es el conjunto de síntomas que pueden llegar a darse:

  • Sensación de cuerpo extraño.
  • Ojo rojo.
  • Dificultades de visión de mayor o menor grado.
  • Favorecer la aparición de astigmatismo.
  • Posibles tratamientos: colirios o cirugía

    El tratamiento de esta carnosidad debe decidirlo el oftalmólogo en función de 4 factores básicos:

    1. Tamaño que llegue alcanzar.
    2. Velocidad a la que crezca.
    3. Fase en la que se encuentre.
    4. Si está afectando o no a la visión

    Como norma general, cuando los síntomas no van más allá de pequeñas molestias en el ojo y el tamaño no es muy grande no es necesario ningún tratamiento específico. Este es el caso de las pinguéculas que además de ser pequeñas no afectan a la córnea, por lo que suelen ser inofensivas y casi siempre desaparecen espontáneamente a los pocos días.

    Sin embargo, si el problema persiste y, sobre todo, si la carnosidad aumenta de tamaño y afecta a la córnea, entonces el pterigión sí que debe tratarse, existiendo dos tipos de tratamientos:

    1. Colirios esteroides para reducir la inflamación y colirios lubricantes para reducir las molestias. Este opción se suele usar cuando el pterigión se encuentra en su fase inicial y su tamaño es pequeño.
    2. Cirugía ocular. En el caso de que el pterigión persista, se haga grande hasta llegar a afectar el área pupilar o sea antiestético.Las cirugía del pterigión no es complicada, se realiza sin anestesia local y no es necesario el ingreso del paciente. Consiste, básicamente, en la extracción de la carnosidad y, en ocasiones, su sustitución por una pequeña porción de la propia conjuntiva del paciente.

 

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