Evaluación interior.

Por Luis Humberto Muñoz

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Panoramas de Reflexión

 

En mis noches largas de insomnio, desvelos de ausencias prolongadas, presencia fatal. Vino, taburete, pluma y papel, dando rienda suelta a la nostalgia y placer de evocar años atrás, el tiempo olvidado que jamás volvió. Los años perdidos ganaron vivencias, experiencia y pasión; los años fructificados valieron estudios, conocimiento y tesón. En ninguno se perdió. Evaluando mi vida encontré odio y rencor, ternura y pasión. Verdad y mentira, hipocresía y sinceridad. Afecto, cariño y amor; pero también, antipatía, resentimiento y animadversión. Creo de todo encontré.

 

La dualidad perenne que nos manifiesta la vida camina con nosotros por siempre, para bien o para mal, sobrepasando límites, acechando el camino que el destino nos marca, llenando la senda de encrucijadas que debemos a ciegas sortear. La entereza, fortaleza y templanza con la que debemos acorazarnos al avanzar para tomar decisiones cruciales, acertadas o erradas, mantendrán nuestro espíritu estoico, incólume e impertérrito ante las derivaciones lógicas de nuestros actos. Todo evento afronta una consecuencia. Todo efecto proviene de una causa. Si sembramos amor, cosechamos amor. Plantando odio, alzamos odio. Esto sólo se aprende en la ruta de la vida y si nos lo anticipan, incrédulos respondemos. Hace falta vivir de cuenta propia la vida, las experiencias ajenas manifestadas nos traen enojo, ira e irritación. La duda persiste en nosotros, pero de nuestro buen juicio depende la buenaventura; de nuestras decisiones dependen los resultados. Las cosas están ahí y todas tienen doble filo, traen luz u oscuridad, dulzura o amargura, alegría o tristeza, felicidad o desgracia. Lo que busquemos encontraremos: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”. No es fácil tomar decisiones acertadas si el buen ánimo no está con nosotros, si carecemos del sentido común y buen juicio necesario que proporciona nuestra personalidad, formación y educación. La vida está plagada de oscuros tropiezos y gratos momentos, perpetuamente es así, siempre igual, de infinitas vicisitudes, inconstancias o alternativas de sucesos prósperos y adversos en el devenir de nuestra siempre agitada existencia.

 

Es por eso que debemos pensar muy bien que cuando las cosas vayan mal, como casi siempre suelen ir, cuando el camino le ofrezca sólo cuestas que subir, cuando tenga pocos ingresos y mucho que pagar, y precise sonreír, aun teniendo que llorar. Cuando el dolor le agobie y no pueda ya sufrir, nunca desista porque cuando todo esté peor, más debemos insistir, luchar, avanzar. Porque para atrás, ni para agarrar impulso, como siempre les digo. Confucio dijo alguna vez que: “cuando el objetivo te parezca difícil, no cambie de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él”. Es cierto, siempre y cuando el objetivo sea sano y productivo. Evaluando mi vida encontré el camino. No sé si es errado o acertado, bueno o malo, pero me siento bien, me beneficia y me satisface. Usted haga lo propio y recuerde, jamás afecte a terceros con sus acciones. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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