La desfachatez

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Abriendo Brecha

LA DESFACHATEZ

Por: Héctor Saldierna

Las recientes imágenes y videos exhibidos del expresidente Enrique Peña Nieto han provocado una reacción nada positiva. Se le considera que es una burla que hace a la nación, por su creciente despreocupación, su boato y por la ligereza de su comportamiento ante un país que  devastó al representar los más oscuros intereses que sumieron la economía e incrementó millones de pobres en su sexenio.

La gestión que encabezó está considerada, históricamente, la peor administración federal en muchos años, no obstante que las más recientes en los últimos 36 años, tampoco no tiene nada que celebrar. Al contrario, se prodigaron en perjudicar a México en todos los sentidos.

Esas imágenes que han sido difundidas coinciden con un llamado que le está haciendo la fiscalía de Chihuahua para declarar con presuntos actos de corrupción, con la anuencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

De acuerdo  a información manejada por medios críticos, Enrique Peña Nieto se encuentra vinculado con  actos deshonestos en relación a la empresa OHL, ahora llamada Aleática, la cual hizo diversos contratos con el gobierno mexiquense, cuando Peña Nieto era gobernador.

Luego, le concedieron varias concesiones durante la administración federal y diversas obras que representaron miles de millones de pesos. Las informaciones de referencia indican que el expresidente ha viajado a España y se ha hospedado en propiedades del director general de OHL, Miguel Villar Mir.

Y eso sólo por citar algunos casos específicos.

Si acaso se empieza a investigar a Peña Nieto tendrá que explicar sobre diversas temáticas. Una de ellas relacionadas con el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, que durante su sexenio se caracterizó por el robo desmesurado.

Evidentemente se presume que el cordobés no podría haber saqueado a manos llenas, sí acaso no tuvo el permiso o la connivencia  del entonces presidente en turno. Y de estos casos se han documentado muchos.

México jamás había vivido una experiencia tan traumática como con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Ahí se desbordó toda la moral, no existieron límites y el saqueo fue inmisericorde. El país retrocedió en todos los sentidos y los índices de medición internacionales  lo colocaron en los últimos lugares.

 

Es verdad por otra parte que se presentaron diversas complicidades. Los medios de comunicación, en términos generales, no fueron tan críticos, los diputados no tuvieron la capacidad ni el valor de denunciar oportunamente el saqueo del erario en todos los sentidos.

Se produjo la estafa maestra, que fueron exorbitantes cantidades millonarias que se desviaron hacia paraísos fiscales o destinos oscuros e inciertos, sin que hasta el momento se hayan castigado tales saqueos.

En esos seis años de triste memoria se conoció por vez primera de las empresas fantasmas, que eran compañías fachadas que facturaban y no unos cuantos pesos, sino cifras muy elevadas. Lo peor es que ni siquiera se hacían las obras y el dinero se orientaba hacia un destino ignoto.

Lo más grave todavía del asunto es que no hay investigaciones y no se sabe de personajes aprehendidos para el pago de culpas. Todo sigue igual y con un mensaje sumamente desalentador: se prosigue fomentando la impunidad más absoluta.
EL RETO DE AMLO

El actual presidente de la república tiene muchos retos por delante. Se ha encontrado a una nación destruida parcialmente, sin moral, con una elevada tasa de desempleo y con las instituciones oficiales en un elevado riesgo de parálisis.

No hay institución de gobierno que no tenga algún problema. Antes, no se exjjió tanto como ahora se exije a un nuevo mandatario.

El actual gobierno se encuentra ante una disyuntiva: O arregla los grandes problemas del país o caerá en la descalificación. Un hecho que sí es vital es que tiene que castigar a peces gordos, porque sí acaso no lo hace, entonces aparecerá ante la opinión pública como parte de lo mismo.

El cambio tiene que ser radical. Dice Andrés Manuel que no se trata de un cambio de gobierno, sino de un régimen con otra visión. Tendrá que demostrarlo con hechos. Sólo así podría obtener el respeto y vencer a sus oponentes, que son muchos.

Y hasta la próxima.

 

 

 

 

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