¿Cuánto necesitamos para vivir?

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Panoramas de Reflexión

¿Cuánto necesitamos para vivir?

“Diógenes, cada vez que pasaba por el mercado se reía porque decía que le causaba mucha gracia y a la vez le hacía muy feliz, ver cuántas cosas había en el mercado que él no necesitaba. Es decir que rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita; es decir, el conquistador por cuidar su conquista se transforma en esclavo de lo que conquistó. San Francisco decía que lo que tal vez sea la fórmula de la felicidad sea pensar que deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco”.

Profundas y muy ciertas palabras, sabiduría pura, las que he encontrado citadas en alguna canción de Facundo Cabral, pensador, filósofo y cobardemente asesinado cantautor argentino que nos hace reflexionar bastante al respecto, pues cuántas veces nos hemos preguntado por qué las naciones desarrolladas gastan demasiado dinero en armamento y muchas otras cosas superfluas, mientras millones de hermanos se mueren de hambre en el mundo; una difícil pregunta cuya respuesta tampoco he podido encontrar. Por qué procuramos acumular y acumular riquezas cuando tenemos satisfechas todas las necesidades básicas necesarias para nuestra existencia, como si creyéramos que en una chequera está la felicidad, como también lo dice el mismo tema. Perdemos siempre el camino tratando de acumular y acumular, lesionando las oportunidades de otros en el camino, aprovechándonos de las posibilidades que nos brindan las relaciones que nos permiten poder acceder a gremios de encumbrados y poderosos tenedores de mejores y nuevas conquistas, dejando a muchos fuera de poder realizar un buen negocio. Cuántas veces nos hemos preguntado si en verdad necesitamos más de lo que ya tenemos. Cuántas veces nos hemos preguntado si los demás, nuestros semejantes o verdaderos allegados o familiares con menos oportunidades, gozan de lo necesario para comer. Tal vez nuestra verdadera naturaleza sea la de acumular, movidos por el interés natural de vivir desahogadamente; no obstante, lo que verdaderamente requerimos para vivir es demasiado poco, mi casa se ha reducido tal vez a dos habitaciones.

Un amigo un día me dio un consejo al observar que a diario, cada vez que despertamos, lo hacemos de manera muy relajada, pero poco a poco vamos recogiendo nuestras preocupaciones quizá hasta volvernos a llenar de estrés muchas veces innecesario. Deberíamos dejar de cargar tantos pendientes, deberíamos dejar de procurar acumular tantas cosas que no necesitamos, deberíamos ayudar a los que menos tienen, orientándolos y rescatándolos de los vicios y la maldad que viven más de cerca que nosotros; deberíamos de practicar más la caridad, ayudando más a los pobres y desvalidos. Deberíamos de hacer tantas cosas buenas que nos impiden tantos sueños personales. Quizá debamos hacer una pausa en nuestras vidas y considerar más un rumbo espiritual de observación constante de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, para aprovechar las vivencias de un mundo desconocido, pero que nos brinda paz y consciencia. Tal vez nos ayude a ayudar. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

Luis Humberto.

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