Pan tostado

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Panoramas de Reflexión

Pan tostado.

“Después de un largo día en el trabajo, mi mamá puso un plato de pan tostado muy quemado frente a mi papá. Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba… Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela. No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla al pan tostado y comérselo todo.

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados. Nunca voy a olvidar lo que dijo: “Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados”. Más tarde esa noche fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados. Él me abrazó y me dijo: “Tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además, un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie”. La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta; aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera. Un pan tostado quemado no debe romper un corazón. La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier relación. Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en este momento, están librando algún tipo de batalla. Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario. El camino de la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas equivocaciones, existen semáforos llamados amigos, luces de precaución llamada familia, y todo se logra si tienes: Una llanta de repuesto llamada decisión, un potente motor llamado amor, un buen seguro llamado fe, abundante combustible llamado paciencia, pero, sobre todo, un experto conductor llamado Dios”.

La reflexión anónima anterior nos enseña, nos muestra que nuestro comportamiento con los demás debe estar dotado de inteligencia, prudencia y rectitud. Tolerancia y respeto por los demás, aceptando nuestras diferencias; alejados de falsos prejuicios que conduzcan a serias equivocaciones en el obrar. Somos imperfectos y buscamos ávidamente la perfección; es decir, somos perfectibles y aunque de antemano sabemos que jamás la vamos a alcanzar, no por ello debemos dejar de buscarla. No perdamos nunca la esperanza aun en las cosas difíciles o imposibles. Tenemos además algo o mucho de lo que criticamos en los demás, entonces por qué en ocasiones no toleramos de lo que padecemos también. ¿Por hipocresía? Es probable, puesto que nuestra sociedad actual se basa en ella, incluso abunda el uso de fórmulas sociales hipócritas. Mentimos también por hipocresía. Cuidemos de ello anteponiendo inteligentemente el respeto por los demás aceptando sus diferencias, acercándonos más a esos valores que mantenemos cada vez más en el olvido. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

Luis Humberto.

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