La filosofía Popular

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Panoramas de Reflexión

La filosofía Popular.

Cierto día, taciturno y meditativo, que es lo mismo cabizbajo y meditabundo, me puse a cavilar en lo verdaderamente difícil que está la situación económica actual, dada la crisis mundial por la atravesamos y que ha generado constantes y graves pérdidas en las principales bolsas de valores del mundo, e innumerables quiebras en diversos sectores industriales. Las ventas de prácticamente todos los negocios se ha visto disminuidas considerablemente, tanto que hasta el vilipendiado sector de vendedores ambulantes y puestos semifijos se queja por sus nulas ventas.

El horno no está para bollos, como dicen por ahí, lo que me hace reflexionar en qué tan bien estamos haciendo las cosas. Cuando la situación económica no se agudiza y se vende bien, no a pasto pero bien, derrochamos entonces haciendo compras y gastos innecesarios sin guardar pan para mayo. La cultura del ahorro no está incluida en nuestro itinerario habitual, tal vez por las bajas tasas de interés bancarias, cuando es una práctica útil que muchos deberíamos seguir y fomentar. Cuánto tienes, cuánto vales y, con dinero baila el perro y sin dinero, baila uno como perro; la filosofía popular está impregnada de conocimientos prácticos y de útil sabiduría que pocos hacemos uso de ella, y cuando lo hacemos es con menor frecuencia. Hace unos meses me comentó un buen amigo, quejándose de su situación económica personal, porque sus ventas estaban por los suelos. Su giro comercial constantemente se ve afectado porque los vendedores ambulantes que deambulan cerca de su negocio, pululan ofertando sus mercancías a los clientes potenciales que podrían llegar a su establecimiento que está debida y legalmente constituido. “Ya no se puede”, y me dijo también preguntándose molesto, “¿regularán las autoridades correspondientes a estos vendedores como a nosotros?” Son muchos, me dijo, y así dejamos las cosas. Es cierto que absolutamente todos tenemos derecho al trabajo y al sustento diario que dignamente nos proporciona nuestro esfuerzo, pero existen regulaciones legales que también todos deberíamos cumplir y no lo hacemos, originando con ello un desorden y un verdadero caos descomunal en las calles conforme la población crece desmesuradamente y la situación económica se agrava constantemente.

Mientras existan las condiciones propicias para que la cada vez más intensa e inmensa cadena de la lucha por el poder y el dinero, se siga propagando si no por medios electorales por medios ilícitos y de corrupción, las clases sociales más desprotegidas seguirán en ese arcaico estado o peor tal vez. Es necesario desechar por tanto actitudes pesimistas y conformistas, adoptando nuevas filosofías de cambio y de servicio que dirijan nuestras acciones a la obtención de verdaderos beneficios para nosotros y para los nuestros. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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