Agradecimiento

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Panoramas de Reflexión

Agradecimiento.

Después de unas aburridas “vacaciones” forzadas desde el 24 de diciembre y hasta el lunes 5 de enero en el Hospital del Issste en la ciudad de Poza Rica, Ver., donde me atendieron por severas complicaciones en mis escaras las cuales otra vez se me infectaron, de nueva cuenta estoy aquí para continuar con esta humilde columna e iniciar el 2019 con toda la mejor disposición. No es que quiera causarles lástima o pena alguna con mis tribulaciones, para mi es este el pan de todos los días.

Me atendieron excelentemente con esa actitud de servicio que caracteriza al personal médico de esa noble institución, aunque usted pudiera pensar todo lo contrario. Quiero también agradecer todo el apoyo incondicional que me bridó el Doctor Benjamín Álvarez, Director General de la Clínica del Issste en Martínez De la Torre, con mis oportunos traslados; así como también a los médicos internos en Poza Rica, Luis Armando, Miguel Ángel, Pablo, Cristóbal, Carlos, Juan Carlos y otros más cuyos nombres no recuerdo, quienes me hacían mis curaciones todos los días. A esos angelitos con cofia, Karen, Lucy, Camelia, Zianya, Cristell, y muchas otras más junto con los camilleros que me auxiliaron durante mi estancia. Muchísimas gracias a todos. Los Médicos Cirujanos Gabriel Martínez, el Doctor Alonso, Milton, Blanco y Cásares, por sus atinadas recomendaciones. Muchas gracias por todo. La verdad es que me siento muy conmovido y agradecido con todos ellos. Estar en una situación como la que yo viví hace unos días se necesita conocerla para comprenderla, aunque, claro, no le deseo a nadie vivir algo así. Ni hablar, este año me tocó iniciarlo con el pie izquierdo pero espero y no se repita y continuar con toda la actitud aunque a veces se dobla uno. Somos humanos y no estamos exentos nadie de sufrir caídas y tropezones pero como siempre les digo, pa’tras ni pa’agarrar impulso y a seguirle que no hay de otra. Aprovecho la oportunidad para desearles un feliz año nuevo a todos ustedes amigos lectores y ya saben, no se rindan que aún están a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo para lograr todas las metas que se propongan, incluso la de adelgazar porque aunque la guerra estuvo dura, todavía faltan los tamales del día de la Candelaria que espero esos ya si me toquen.

El espíritu, la vocación y la actitud de servicio, siguen vigentes y más férreas que nunca en las enfermeras que con amor, atención y buen desempeño cuidan fervorosamente de sus pacientes y por igual lo hacen los médicos cirujanos, internos y camilleros. En lo personal estoy muy complacido y vaya mi reconocimiento, agradecimiento y gratitud para con todos ellos. A veces se necesita mucha entereza y templanza para soportar las adversidades que al ser tantas sobresale la resiliencia que nos caracteriza a todos los seres humanos. Resiliencia es la capacidad que tenemos todos para sobreponernos a situaciones límite, como cualquier desgracia o infortunio. Muchas gracias amigo lector. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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