Épocas de cambios.

Por: Luis Humberto Muñoz Vazquez

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Panoramas de Reflexión

Llega un momento en la vida en que me aburre la monotonía, la parsimonia y la titánica indiferencia con que seguimos, inmiscuidos pero callados, sosegados, apaciguados, aletargados; paralizados pareciera permanecemos suspendidos, quietos, inmóviles ante el concierto de cambios coyunturales y estructurales, impuestos y avecinados. Nos aguarda una época de cambios, dada la errática política económica a la que está apostando el gobierno, mientras nosotros, como el chinito, “nomás milando”.

Se requiere radicalmente de una verdadera política económica que promueva y aliente fehacientemente la inversión, con resultados visibles, palpables, a corto y mediano plazo, que genere empleos estables en la iniciativa privada, y no de relumbrón, o eventuales, en el sector público. Y no una política económica que se fundamente en un incremento en el ingreso y gasto públicos para acelerar el crecimiento económico. Ya vivimos eso en otras épocas. Fíjese usted, observe cada vez que salga a la calle y notará un mayor crecimiento en el comercio informal. Ambulantes y puestos semifijos por doquier, y en las redes sociales ni se diga, ventas de esto, del otro y de aquello se ofrecen por todas partes. Estamos viviendo una especie parcial de micro-recesión económica; es decir, una disminución en algunos sectores de la actividad económica provocada quizá por la actual política fiscal, ¿y que le hacemos?, calladitos nos vemos más bonitos no. Los principales indicadores económicos andan a la baja, aunque se empecinen en decirnos todo lo contrario. El campo está sentado, esperando que se dignen voltear a verlo, mientras tanto, los intermediarios siguen llenando sus arcas al especular con los precios de diversos productos agrícolas, como sucede aquí en el pueblo con la naranja y el limón. Maneras de crecer hay muchas, pero hacen como que no las ven, no les interesa porque quizá requieren de mayor inversión y fregar a terceros, que en su mayoría son los campesinos o productores agrícolas, les resulta más atractivo.

Son muchas cosas las que no nos atrevemos a decir, pero que las sentimos, las pensamos, las vivimos, y como cualquiera, las aprobamos o reprobamos según sea el caso. Son parte de la realidad popular, del verdadero sentir de la gente, a quien no van dirigidas directamente los avances y modernidades que enriquecerán como siempre, a unos cuantos, a esas oligarquías feudales, como las llamara Octavio Paz, para referirse a aquellos a quienes regímenes de fuerza les servían para enriquecerse, usando el lenguaje de la libertad. Bonito disfraz. Si no, volteemos a ver a los principales consorcios televisivos, y toda la grupa de grandes empresas transnacionales, amén de las nacionales, que promueven a través de ruidosos comerciales, acertando un silencioso intercambio mordaz para manejar mutuos intereses. Son muchas cosas las que el gobierno está haciendo bien, pero otras, requieren de cambios ya. Ojalá el nuevo gobierno haga lo que tanto ha pregonado y no de continuidad al poco conocido pacto de impunidad que han seguido los gobiernos predecesores desde hace décadas salvaguardando demasiados intereses con distintos grupos políticos. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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