De nueva cuenta

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Panoramas de Reflexión

De nueva cuenta

Después de una larga temporada recluido en el reclusorio… digo, internado en el Hospital del Issste de la ciudad de Poza Rica de Hidalgo, debido a una infección en una escara que se complicó, como siempre, por el abuzo en el uso de la silla de ruedas, estoy aquí nuevamente con ustedes para seguir tratando de componer el mundo, aunque cada día es más difícil dada la paulatina pérdida de valores que padecemos pero bueno, eso es otra cosa.

Ya había iniciado antes con algunas fiebres intensas que anunciaban mi infección, todo comenzaba a complicarse demasiado con mi renuencia a ser internado pero las cosas afortunadamente se acomodaron para que se sucediera mi traslado gracias a la intervención oportuna del Dr. Benjamín Álvarez, Director de la Clínica del Issste de Martínez De la Torre, Ver., y desde el sábado 13 de octubre permanecí internado con una atención médica más que aceptable. A pesar de ser una institución pública del sector salud, de las que su reputación está siempre por los suelos, el Hospital del Issste de Poza Rica es una gran excepción; contra todo pronóstico recibí una atención médica formidable. Todo el personal médico, tanto internos como residentes; de enfermería, camilleros, cocina y de intendencia, con una actitud de atención y servicio excelente. Digo contra todo pronóstico porque la verdad no esperaba ese nivel de atención; lo confieso, la maquinaria mental me hizo prejuzgar porque soy humano, como cualquiera y en fin, me equivoqué. Claro, existen algunos cuellos de botella administrativos como en cualquier organización, que generan algunos retrasos en la atención pero nada que desmerite la buena disposición de ánimo del personal. Siempre he pensado que las enfermeras son ángeles de enormes alas que con su destreza y disposición nos atienden y reconfortan con sus nobles manos y su corazón sin conocernos siquiera. Los médicos por igual. Muchísimas gracias a todo el personal del Hospital del Issste de Poza Rica por su atención y actitud de servicio. Ah pero que aciagos días pasamos, sobre todo mi amada esposa, mi angelito; yo, enfermo pero acostado en una cama hospitalaria, canalizado para recibir antibióticos vía intravenosa; ella, afortunadamente en un sleeping que amortiguó un poco la dureza del suelo y que nos prestó nuestra sobrina Ara. En verdad que el amor maduro, el amor verdadero, trasciende fronteras, sobrepasa las relaciones íntimas para dar paso al amor vivo, al amor espiritual. Los jóvenes de hoy tal vez no lo entienden, les falta mucho de aprender pero es verdad. Hay muchas separaciones, divorcios, en parejas que no lograron trascender las vicisitudes que la vida les deparó.

Gracias amigos lectores por leer mis cuitas existenciales, las penas que me acongojan en la vida pero sin embargo, como siempre lo he dicho “para atrás ni para agarrar impulso”. Muchas gracias también a mi estimado Amigo Valentín Garrido Pensado y a su hijo Eduar´s, por hacer posible mi traslado la misma tarde en que me dieran de alta. Gracias a mi apreciado Amigo el Dr. Bricio Rincón Aguilar por su visita. Y aquí estoy nuevamente para continuar con mi columna enviándoles mensajes de reflexión y actitud e invitarlos también si es de su agrado a adquirir mi libro “Crónicas de un Parapléjico”, a la venta en el restaurant “Café La Parroquia” en Av. Ignacio Zaragoza, entre Rayón y Aldama. Todavía me quedan algunos porque se han vendido bien a Dios gracias. Que tenga un buen día.

Luis Humberto.

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