2 de octubre no se olvida

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Abriendo Brecha

2 de octubre no se olvida

Por: Héctor Saldierna

Este 2 de octubre se celebra el 50 aniversario de una de las grandes masacres históricas de México y que marcaron el futuro político de la nación. Fue una decisión que manchó al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz por su actitud autoritaria y sin la posibilidad del mínimo diálogo con los estudiantes.

A pesar que había anunciado que  tenía una actitud tolerante, la realidad es que nunca fue así. Jamás se observó la posibilidad que escuchara el clamor estudiantil en cuya parte central de peticiones solicitaban destitución de jefes policíacos y la enmienda de algunos artículos constitucionales que marcaban la reunión social como acciones antigubernamentales.

Es paradójico que la problemática se haya iniciado unos cuantos meses antes como resultado de una fuerte represión que hizo el cuerpo de granaderos  a estudiantes que habían tenido una disputa. Eran estudiantes de la Voca 5 y de la preparatoria Isaac Ochotorena.

Lo que en apariencia fue una simpleza, puso de relieve el alto grado de represión del cuerpo de granaderos al mando de un general de apellido Cueto y siendo regente de la ciudad de México Alfonso Corona del Rosal.

El conflicto fue escalando al paso de los días y las autoridades no fueron capaces de contenerlo. Ellos mismos propiciaron que el conflicto se agravara al límite que varias instituciones educativas se involucraran.

Ni las autoridades de la ciudad de México ni el gobierno federal tuvieron la capacidad de manejar un conflicto que podría haber sido desactivado en la víspera, sobre todo porque ya se encontraban cerca las Olimpiadas de México 68, a inaugurarse el 10 de octubre.

Lejos de eso la respuesta fue contundente y no tuvieron la mínima consideración hacia los estudiantes. Las órdenes fueron extremas y el ejército cometió una serie de excesos: con un bazucazo derribaron la histórica puerta de la preparatoria de San Ildefonso.

Posteriormente tomaron las instalaciones de la UNAM, con lo que violaron el principio de autonomía. Ello propició que el rector Javier Barros Sierra se pusiera al frente de la columna y demandara la urgente salida del ejército de las instalaciones universitarias.

Todo estaba ya fuera de control. Sucedieron las marchas y manifestaciones. El movimiento había cobrado enorme fuerza y se había extendido hacia la provincia. Se efectuó la marcha del Silencio, donde asistieron cientos de miles de manifestantes, con un espandrajo en la boca, lo que otorgó un fuerte golpe al gobierno.

Si revisamos la literatura de 1968 encontramos que uno de los  principales libros fue el de Elena Poniatowska, quien en la Noche de Tlatelolco recopila una serie de comentarios y testimonios, que hace de este libro uno de los principales vehículos de comunicación y de recreación histórica del movimiento.

Por ahí desfilan los comentarios de los brigadistas, líderes estudiantiles y gente común, donde se advierte del enorme entusiasmo y deseos de vulnerar a un gobierno que ya no respondía a los reclamos básicos de libertad y de expresión de la sociedad.

Este 2 de octubre de 1968 pasa a formar parte de una las épocas más aciagas del Estado mexicano y pinta de cuerpo entero la ineficacia y la falta de respuesta a una sociedad que  había llegado a un clima extremo. No se trataba tampoco de un evento aislado, sino que respondía también a una serie de preguntas que a lo largo de varios países en el mundo había manifestado su repudio al statuo quo.

La masacre en la Plaza de las Tres Culturas es una herida que aún sangra. Matar a cientos de personas, aún cuando no se han definido cifras, no habla más que de una acción que fue directa y con tal propósito. Un ejército rodeando la plaza y miembros de élite del ejército, conocido como el batallón Olimpia, identificados por un guante blanco en la mano y apostados sobre el edificio Chihuahua, donde estaban los dirigentes del movimiento, y una luz de bengala lanzada desde un helicóptero, son todos ellos ingredientes que muestran una acción que propició un fuego cruzado con la intencionalidad de hacer daño  y endilgar una severa lección.

Años antes, el estado mexicano había reprimido a los ferrocarrileros, a los maestros y a los médicos. Ahora fue a los estudiantes. Y pasó tiempo para que el gobierno de un partido único que había tomado el poder desde 1929 se haya desmoronado. Fue hasta  el 1 de julio de 2018 que la sociedad habló en las urnas. El PRI, que había representado a ese estado mexicano intolerante y que sigue teniendo grandes pendientes con la sociedad, tiene que enfrentar hasta ahora su juicio ante la historia.

Ahora ese partido ha quedado reducido a una minoría en el congreso de la Unión y con un pequeño número de gobernadores en la federación. ¿ Será que se encuentra ya en el proceso de su extinción?.¿ O resurgirá como el Ave Fénix con todos sus pecado?

 

Y hasta la próxima.

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