Fin de pesadilla ¡Y ahora?

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Abriendo Brecha

FIN DE PESADILLA ¿Y AHORA?

Por: Héctor Saldierna

El último día del mes de agosto fue testigo de la culminación de una de las legislaturas más cuestionadas del país en muchos años debido a sus malos resultados, pero sobre todo por su permanente acción en contra de la ciudadanía al impulsar leyes e iniciativas que atentaron contra la nación.

Será una de las legislaturas más pobres por su desempeño y porque fueron promotores y aliados de acciones que vulneraron la soberanía del país, sobre todo con la controvertida iniciativa que permitió la apertura del petróleo a empresas trasnacionales.

Existe toda una documentación periodística, texto escrito y video que permite recrear todas las acciones que operaron contra el país y que al tiempo se convierte en una memoria infausta de un grupo de mexicanos que no les tembló la mano para  hipotecar los recursos naturales.

A pesar que la Constitución lo prohibía, esto no constituyó ningún dique que finalmente propició que 209 diputados del PRI y 109 del PAN, además de otras fracciones, entre las que sobresalía el PRD, respaldaron en enero de 2013 la apertura del petróleo hacia el sector privado nacional y extranjero, con lo que violentaron la carta magna.

No era necesario que el PRI tuviese toda la mayoría, porque los enormes recursos económicos que se orientaron hacia diputados de otros partidos, atestigua que los moches estuvieron a todo lo que se pudo para comprar conciencias y votos a modo, de acuerdo a la iniciativa del tristemente célebre Enrique Peña Nieto. Desde luego, con sus debidas excepciones.

Tampoco le importaría en el sector eléctrico que Adolfo López Mateos, que siendo presidente de México nacionalizó la industria eléctrica en los años 60, habría dicho que no sería de extrañar que malos mexicanos la volvieran hacia manos extranjeras en el futuro.

No se imaginó que otro mexiquense, pero éste sin conciencia social y más que un elevado sentido de la codicia y de la ambición, no tuvo empacho mínimo para entregar al sector energético  a intereses, a  veces oscuros, de empresas extranjeras, a quienes lo que menos le importa es el país, sino más bien saciar los instintos de ganancia sin límites.

De hecho esa fue la estrategia del sexenio que está por concluir. Pasará a ser uno de los más  impopulares y que estuvo a punto de colapsar al país. Fue un evidente interés  en perjudicar a las mismas empresas del Estado, que son ejes básicos de la economía de la nación.

Hablamos de Pemex y de la CFE, a las que le impusieron un régimen de dieta  presupuestal y que prácticamente las tenían destinada a fracasar, en cuyo declive sin embargo, se iban beneficiando una serie de funcionarios deshonestos.

Importantes empresas que han constituido  base fundamental para el desarrollo del país, concebidas en el trascedente sexenio de Lázaro Cárdenas, sin embargo, Peña Nieto las tenía de hecho programadas para sepultarlas con el inherente perjuicio a la nación.

Sus directores, por así decirlo, tenían bien programada su misión, que era la de deteriorar sus finanzas para finalmente hacerlas quebrar.

Sin embargo, el 1 de julio fue determinante. La nación se pronunció en contra de un régimen que ya había hastiado al país por cerca de tres décadas, con resultados cada vez más desastrosos y con un mediocre crecimiento anual del 2 por ciento, donde las clases medias cada día estaban sufriendo los estragos.

De hecho, era un régimen diseñado para ayudar a las grandes empresas y beneficiar a un pequeño círculo de empresarios. Pero sobre todo haciendo negocio con empresas trasnacionales y favoreciendo a unos cuantos, cuyos negocios fueron develados por la prensa, como el caso de Higa, Odebrecht, el circuito mexiquense, la estafa maestra, la casa Blanca. En fin, podría llamarse el sexenio de la corrupción.

Este cambio de régimen ha cambiado también el lenguaje. Se habla ahora de apoyo a Pemex y a CFE. En el caso de Pemex, tendrá un presupuesto de 150 mil millones de pesos orientado para la construcción de refinerías, para tareas de exploración y de explotación de pozos petroleros, con lo que evidentemente incrementará la producción.

Hace meses todas las noticias de Pemex y CFE eran muy inquietantes. Ahora se observa una nueva panorámica, desde una visión más soberana. Y ya teníamos un rato de ese discurso tormentoso, de observar cómo se estaban devorando al país estos pésimos mexicanos, que más bien podríamos decir que, en palabras de don Eugenio Méndez Docurro, son extranjeros nacidos en México.

Otros, simplemente, les llamarían traidores a México en un lenguaje más coloquial y directo.

Esperamos que las nuevas autoridades traigan un ambiente de confianza y que las promesas se hagan realidad. Si no es así, el pueblo demandará.

Y hasta la próxima.

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