Los niños aprenden lo que viven.

Por: Luis Humberto Muñoz Vazquez

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Panoramas de Reflexión

“Si un niño vive criticado, aprenderá a condenar. Si un niño vive con hostilidad, aprenderá a pelear. Si un niño vive ridiculizado, aprenderá a ser tímido. Si un niño vive avergonzado, aprenderá a sentirse culpable. Si un niño vive alabado, aprenderá a apreciar. Si un niño vive con honradez, aprenderá a ser justo. Si un niño vive con seguridad, aprenderá qué es fe. Si un niño vive con aprobación, aprenderá a quererse a sí mismo. Si un niño vive con cariño y amistad, aprenderá a encontrar amor en el mundo”.

 

Roger Patrón Luján en su obra “Un regalo excepcional” publicada por editorial Edamex., expone en pocas pero contundentes palabras el futuro de un niño. Los niños aprenden lo que viven, desafortunadamente en un país subdesarrollado como el nuestro en donde las oportunidades y el dinero son escasos, encontramos un grupo numeroso de familias que se desenvuelven en ámbitos de clases sociales media-baja más tendiente a la baja. En esos grupos los preceptos morales y la educación son relativamente escasos. Si usted se diera una vuelta por los suburbios apartados de las grandes y medianas ciudades como la nuestra, encontrará siempre pequeñas casas de madera o en obra negra, es decir, con paredes sin revocar y láminas de cartón o de zinc. En esas casas por lo general viven familias que por generaciones han vivido sumidas en la pobreza, en el abandono, en la marginación, que ha generado nuestra precaria economía donde la distribución del ingreso es más que inequitativa. A través de los años esto ha generado numerosos problemas sociales que antes no conocíamos tales como madres adolescentes, niños de la calle, pederastia, prostitución infantil, tan solo por mencionar algunos de estos problemas relacionados con los niños y que son ya muy alarmantes. Y si, es muy posible que encuentre muchos de esos casos en estas casas.

 

Que está haciendo el gobierno en contra de esto, nada sabemos de ello pues nuestra atención se desvía diariamente a través de los medios de comunicación que nos atiborran de publicidad gubernamental acerca de importantes y monumentales obras de beneficio social como edificios públicos, áreas deportivas, puentes y carreteras y últimamente, las campañas políticas estaban acaparando nuestra atención en los medios. Conozco personas que viven en colonias perfectamente urbanizadas, con buenas casas y vehículos que aunque sean de uso, denotan el goce de una vida mejor que las personas que les mencionaba al principio y que además gozan del famoso programa “Prospera” en el que el gobierno les da periódicamente una buena cantidad de dinero por cada hijo que estudia. Y me pregunto, que pasa con la gente de barrio pobre, la gente de las montañas, de las sierras, de zonas marginadas, donde la información del programa “Prospera” nadie conoce. Los estudios socioeconómicos que se practican para ingresar al famoso programa están viciados pues en ellos no están los que debieran estar, aunque yo pienso que no debería estar nadie pues siempre se ha dicho que es mejor enseñar a pescar que dar el pescado. Esto es, generación de empleos y fomento a la inversión. ¿No lo cree usted así amigo lector? Piénselo un poco. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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