Añoranzas

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Panoramas de Reflexión

Añoranzas.

Las noches cálidas me traen recuerdos, incontables recuerdos memorables, notables y hasta célebres recuerdos de juventud; Joya hogaño perdida, pero vigente en mi mente recelosa. Después de todo, la edad es también una actitud. Memoria dudosa que hoy rebota titubeante e insegura al traer a la mente el pasado pero con mucha precisión en los acontecimientos con intensidad vividos. La vida también son recuerdos.

El pasado que me correspondió en mi etapa adolescente se remonta a mediados de los setenta. Modas que ahora nos parecen extravagantes en el vestido y el cabello eran la sensación del momento. Ausencia de avanzada tecnología en aparatos modernos. Alguien dijo después que las videograbadoras Beta y los CD’s., aguardaban sigilosamente en poder de sus fabricantes y distribuidores en masa esperando silenciosamente el fin de la era del en ese entonces novedoso Cassette, grabadoras-reproductoras y esteros. ¡¿Será?! Lo mismo sucedió también mucho después con los DVD’s y el Blu-ray. Quién sabe qué más nos espera, qué más tendrán difiriendo en materia tecnológica que avanza a pasos agigantados. ¡Compré, compré!, recita a cada momento la publicidad. Por décadas nos han vendido basura que en su momento son la gran alucinación; de eso precisamente se trata, capturar el subconsciente de mentes inmaduras para que resalte su personalidad si usa o consume tales o cuales productos y servicios, haciéndolos creer que con ello van a mejorar su condición afectiva y emocional. El embelesamiento está a la par de la distracción y es tanta la bazofia que nos venden, que los océanos están repletos ya de desperdicios tecnológicos y de todo tipo provocando destrucción y muerte en muchas especies marinas y terrestres, llevando algunas al borde de la extinción. Pero ¡qué importa!, todo sea por el “malbento” (úsela como contracción de maldito y bendito) dinero, cada vez más en poder de grandes grupos comerciales e industriales, oligárquicos y monopolistas que impiden que las pequeñas y medianas empresas penetren equitativamente en los mercados que ellos explotan. ¿Dese cuenta, dígame si no prefiere usted comprar sus despensas en los grandes grupos comerciales extranjeros?, después de todo nadie está peleado con su dinero y los precios bajos de algunos productos atraen a cualquiera estén donde estén. Fabulosa estrategia, ¿Quién compite con ellos?

Pero ya me salí del propósito inicial de esta historia. Quería contarles cuando escuchaba la radio en un pequeño aparato del tamaño de un delicioso pambazo, que funcionaba con una pequeña pila rectangular con ambos polos en su parte superior y muchas otras cosas más sucedidas en mi alejada juventud. Usar audífonos, ¡ni pensarlo!, provocan disfunción auditiva y hasta mal de llanta; pero bueno, si Dios lo permite, ya será para la otra. Mientras tanto. Que tenga un buen día.

 

Luis Humberto.

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