La casa de la bandida ( Segunda parte)

Por: Gustavo Adolfo Iram Ávila Maldonado

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Por: Gustavo Adolfo Iram Ávila Maldonado

Soñé que estudiaba medicina, y que en una ocasión habían llevado al anfiteatro donde hacía mis prácticas a una muerta bellísima, eran años de necesidades irrefrenables, y sin pensarlo mucho me puse a hacer el amor con ella, lo que más me sorprendió es que ella gemía al mismo ritmo que yo.

Ruth Delorche, amiga de Graciela era toda una belleza, era la amante de Plutarco Elías Calles, ella tenía el Monte de Venus más hermoso del mundo, según decía la propia Graciela, y con ella puso una casa de prostitución que se llamó “Las mexicanitas”, apoyada por supuesto por El Turco, Agustin Lara que era asiduo concurrente del lugar, se enamoró de Ruth y le compuso “Señora tentación”, muchas mujeres presumían que Lara se la había compuesto a ellas, pero la verdad fue a Ruth Delorche, La poseedora del Monte de Venus más hermoso del mundo.

A finales del sexenio del General Cardenas, Graciela abrió su propio negocio “La casa de La Bandida”, era un palacete ubicado en las calles de Durango en la Colonia Condesa, con amplios salones y lujosos dormitorios trabajaban para ella las mujeres más bellas, pues ella misma decía: “Donde hay buenas putas no hay hambre”.

Además de los políticos, asiduos clientes de La Bandida, asistían poetas y artistas, Agustin Lara no sólo era cliente, sino amigo de Graciela, otros asistentes eran : Pedro Vargas, José Alfredo Jimenez, Cuco Sánchez, Miguel Aceves Mejia, pero el consentido siempre fue Marco Antonio Muñiz, él llegó a buscar trabajo con su guitarra y ahí se quedó, el amenizaba las bohemias que noche a noche se organizaban en la casa de Graciela. Ella siempre lo considero como un hijo, Plática Marco que, llegó un momento en que Graciela lo corrió, fue hasta un ropero en que guardaba una guitarra muy fina que le habían obsequiado y le dijo : tómala te  la regalo, y ahora vete.

-Pero no quiero irme mamita – le refuto Marco.

-Es necesario que vueles, aquí te estas desperdiciando Marquito, el mundo te tiene que conocer, si sigues aquí eso nunca va suceder. Marco tomó la guitarra y salió triste de aquella casa que había sido su hoga y efectivamente él mundo lo estaba esperando.

El periodista y poeta Gregorio Contreras, más conocido como Alberto Domingo fue padrote en la Casa de La Bandida y también fue cantinero en el mismo lugar, antes de abandonar el lugar Alberto Domingo ya era un alcoholico

A Benny More le encantaba ir a cantarle a sus amigas las putas, Carlos Lico hacía lo mismo, también pintores como Diego Rivera, poetas como Pablo Neruda y toreros como El Soldado, Manolete y muchos más.

Poco antes de morir Graciela les comento a unos periodistas :”Cuando muera no me vayan a poner como Heroina, yo siempre fui Cocaina”

Sola, pobre y abandonada casi por todos en marzo de 1962 se cansó de decirle si a la vida, en su epitafio se lee :

“Ya la enrramada se murió, el cielo el agua le negó…”

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