La casa de la bandida

Por: Gustavo Adolfo Iram Ávila

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En estos tiempos en que todo mundo solo hablan de campañas políticas, fraudes, crímenes, y políticos; mejor hablemos de putas, es casi lo mismo pero más divertido

Por: Gustavo Avila

Una de las Meretrices más famosas y poderosas desde la época revolucionaria fue Graciela Olmos conocida como La Bandida, era una mansión, parecida a un palacete,  con un amplio salón en el que se reunían las hetairas

Graciela Olmos fue todo un icono, varios lugares como Irapato y Leon se pelean de ser el lugar de su nacimiento, pero la realidad es otra, nació en Casas Grandes, Chihuahua en 1895, su padre era el caporal de una hacienda y ella y su hermano atendían a las hijas del hacendado.

Por aquellos años Francisco Villa era saqueador y se dedicaba a robar en las haciendas, una de ellas era donde trabajaba la familia de Graciela, mataron a los dueños y a todos los que laboraban ahí, uno de los secuaces de Villa era el maestro José Hernández alias El Bandido, ayudó a huir a los únicos sobrevivientes, Graciela y su hermano Benjamin, que con el tiempo se convertiría en sacerdote.

Años más tarde, Graciela estudiaba en un colegio de monjas y se encontró nuevamente a su salvador el profesor  José Hernandez, por amor o por liberarse del colegio se casó con el maestro, y se fue de soldadera con el, de ahí le viene el mote de La Bandida, ahí conoció a otras mujeres que acompañaban a sus hombres como: Petra Herrera autora de “Carabina 30-30, Juana Gallo, La Valentina y Adelita, entre otras, esta última era una bella jovencita, valiente que se incorporó a la Cruz Blanca, atendiendo heridos de los dos bandos. El corrido de Adelita lo compuso Juan del Río, un seminarista que llegó a sargento y que estaba enamorado de la atractiva soldadera a la que siempre la seguía como sombra. En 1915 muere su esposo en la batalla de Celaya.

A Graciela le encantaba cantar y ella misma se acompañaba con su guitarra, más tarde Cesar El Chato Guerra la promueve como la bandida en el medio artístico, compuso varios corridos como El 7 leguas, que lo compuso en honor a Pancho Villa, Benito Canales, otro a Benjamin Argumedo, y también boleros como “La Enrramada”.

Por las noches cuando descansaban después de los combates se ponían a cantar alrededor de las fogatas mientras se tomaban sus  tequilas y el café que les preparaban las soldaduras. A don Adolfo Ruiz Cortines le compuso unas estrofas que dicen:

“Ya no puedo con la ley de la Mordaza

Voy a empezar a abrir la boca

Y a ver que cabrones pasa”

Cuando matan a Villa, Graciela se va al Paso, Texas, el Coronel Quevedo, que después fuera gobernador de Chihuahua, la pone al frente de su fábrica de whisky  y durante un tiempo se dedica a traficar con whisky, eran los tiempos de la prohibición en los Estados Unidos, el Coronel Quevedo le presentó al famoso Al Capone con quien tenía negocios, ella participaba en la distribución del whisky, y al capo le gustaba como cantaba con la guitarra, los corridos mexicanos que le encantaban al jefe de la mafia, pero su preferida era “La Adelita”, que a veces el mismo la cantaba en español.

En la Ciudad de México se relaciona con La banda del Automóvil Gris y su amigo el general Garcés se convierte en su protector en los negocios de prostitución y alcohol. Graciela aprovecha a todos sus contactos revolucionarios que ahora ocupan altos puestos en el gobierno.

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