Epilogo del PRI

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Abriendo Brecha

EPILOGO DEL PRI

Por: Héctor Saldierna

Los intentos de privatización de Pemex, que venían fuertemente desde la gestión de Carlos Salinas y que se recrudecieron durante la docena de Fox y Calderón, finalmente fue cumplida por Enrique Peña Nieto durante el año 2013 al proponer las reformas estructurales como la panacea que salvaría al país a través de la inyección de capitales foráneos, pero sobre todo por la recomendación del Fondo Monetario Internacional y el Banco mundial.

En ese año, 2013, todo parecía estar a favor del nuevo gobierno del PRI, encabezado por Peña Nieto y las portadas de revistas como el Time, lo presentaban como el gran salvador del país, no obstante que estaba delineando un gobierno con una fuerte tendencia hacia la desnacionalización de los bienes nacionales.

Con el respaldo del congreso de la Unión, donde no tuvo ningún problema y sí en cambio contó con la alianza del PAN y del PRD, así como Panal y Partido Verde, logró la votación necesaria para se otorgara la apertura al capital privado hacia la neurálgica rama del sector energético y que celosamente había preservado la constitución mexicana a través de una serie de artículos que garantizaban la rectoría de Estado sobre temas que representaban la seguridad del estado mexicano.

De nada sirvió porque las bancadas legislativas propiciaron que se modificara el articulado y con ello vendrían a comprometer el presente y futuro de la nación, pero sobre todo representaba una vuelta de timón a las políticas nacionalistas que había promulgado el General Lázaro Cárdenas en 1938 y que había expropiado el petróleo de empresas trasnacionales que además abusaban de la mano de obra mexicana.

Fue la etapa gubernamental en donde se construyeron las bases de lo que sería el nuevo y moderno estado mexicano y se inició la explotación del hidrocarburo a través de recién creada empresa estatal Pemex y la formación de la CFE, un  año antes, así como el Instituto Politécnico Nacional y la distribución de tierras hacia millones de campesinos, con lo que se otorgaba certeza jurídica y se abría un espectro social nunca antes visto hacia los mexicanos más necesitados.

Con los años se lograría consolidar a empresas tan importantes del Estado, con reconocidos ingenieros y grandes oportunidades en fuentes de empleo, lo que también significaba la explotación de los recursos naturales a través del talento nacional y sin la injerencia exterior.

Sin embargo, con las reformas estructurales implementadas en el presente régimen todo ese proyecto fue prácticamente derrumbado. Se quiso vender como una panacea en donde los inversores extranjeros traerían grandes recursos hacia el erario nacional. Sin embargo, la realidad siempre es muy diferente a las promesas que normalmente se orientan hacia el engaño.

Miriam Grustein, investigadora de la UNAM y con orientación hacia el sector energético, alerta que no es conveniente que grandes empresas trasnacionales del petróleo se apoderen de grandes áreas de explotación porque ello podría generar problemas hacia el estado mexicano.

Fabián Barbosa Cano, otro investigador de la UNAM y especializado en Geopolítica Petrolera, afirma que las reformas de Peña Nieto y particularmente la energética se ha convertido en un auténtico desastre. Sobre el tema, se refirió a un tema muy específico que ilustra claramente la verdadera intención del gobierno federal:

En 2013, primer año de Peña, en la región petrolera de Amatitlán, en el norte de Veracruz, se explotaban 650 pozos petroleros; en 2014, el número de pozos explotados por Pemex disminuyó a 100 y para 2016 se bajó la cifra a diez y luego en 2017 a ocho pozos. Evidentemente, los recursos orientados hacia Pemex se restringieron de manera brutal.

Esto explica textualmente las verdaderas intenciones del estado mexicano en torno a la política petrolera. Es decir, entregar el recurso a las empresas trasnacionales e ir debilitando a la paraestatal Pemex. Por lo pronto, la promesa que bajarían los precios de las gasolinas fue tan sólo una premisa fallida y ahora se observa que la tendencia va hacia el alza, con el evidente propósito de beneficiar a las empresas trasnacionales y en perjuicio del pueblo mexicano.

Las reflexiones del investigador Barbosa Cano están en el sentido que tal reforma energética es un rotundo fracaso y que lo prometido se ha convertido ahora en un búmerang en perjuicio del interés nacional.

Luego entonces, el presente régimen ha fallado de la manera más estrepitosa y difícilmente podría conservar el control presidencial y sí no existe algo fuera de contexto y sí no acuden al viejo sistema del fraude, entonces el PRI tendrá que despedirse esta vez para siempre de la presidencia de la república. No calcularon bien el profundo daño que harían al país por las desmedidas ambiciones que los impulsaron a endilgar estas reformas tan dañinas al país.

Y hasta la próxima.

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