Parquímetros insaciables

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Abriendo Brecha

PARQUIMETROS INSACIABLES

Por: Héctor Saldierna

Una molestia fuerte se ha producido entre los miles de automovilistas veracruzanos que observan que en los primeros cuadros de la ciudad se ha incrementado el número de parquímetros y que no sólo cubre el área del centro histórico, sino que han invadido algunas arterias que están muy retiradas del área histórica.

No existe ninguna normativa o algún elemento jurídico que valide el número de parquímetros que deban establecerse en la ciudad, pero los concesionarios han tenido la audacia de aumentar el número, sin que exista una consulta previa y con el visto bueno de las autoridades municipales.

Bogar Franco, activista social, quien fue la persona que realizó una intensa tarea de oposición al establecimiento de estos parquímetros a través de la recolecta de miles de firmas ciudadanas, se mostró decepcionado por la

resolución que le otorgaron, sobre todo cuando tenía todos los elementos para evitar que se instalaran.

No se sabe a ciencia cierta quién es el propietario o propietarios de estos aparatos, pero la realidad es que a pesar que no tenían todo el sustento para instalarlos, finalmente se llevó a efecto con el perjuicio económico de los automovilistas.

Y es que, adicionalmente, son aparatos que no tienen bien definida la visión o pantalla que marca el tiempo y no expiden recibo, y cuando el automovilista incurre en una distracción, ésta es bien aprovechada de parte de los empleados de la empresa Zeus que están alertas ante cualquier falla para aplicarles el cangrejo y, por consecuencia, la multa.

Se ha sabido de múltiples conflictos y peleas entre los empleados y los automovilistas por la actitud a veces grotesca que asumen las personas que

están al pendiente que se termine el tiempo determinado por la cantidad de dinero que se deposita.

Al inicio del establecimiento de los parquímetros se hablaba que una parte de la utilidad se canalizaría hacia determinadas obras de carácter público, pero conforme ha pasado el tiempo se ignora qué montos económicos se recaudan y, muchos menos, se sabe hacia qué obras se orientan. Han caído en la confusión y el oscurantismo.

La gestión de Ramón Poo, precisamente, no se vio tal utilidad y menos que se haya canalizado hacia obras de interés público. Fue una gestión que no logró alcanzar transparencia y se distinguió por la falta de obras, además de incurrir en fatales decisiones como la de permitir la privatización de SAS, sobre todo al otorgarla a una empresa extranjera, manchada por el halo de la corrupción.

De manera que los beneficios de los parquímetros no se vieron objetivamente y, sí existió, entonces fue mínima tal participación. Luego entonces, permitir ahora que se haya incrementado el número de unidades recaudadoras en diferentes calles de la ciudad, se suman a la pobre actuación de una administración municipal que, además, fue castigada por la misma ciudadanía porteña: El PRI volvió a perder la presidencia municipal de

Veracruz.

APATIA CIUDADANA

Para variar, la apatía ciudadana sigue siendo el distintivo especial. A pesar que se registran con frecuencia abusos, principalmente desde el mismo gobierno, la ciudadanía se muestra sin ninguna reacción. No obstante hay que mencionar que el Ing. Ezequiel Guzmán Arango, quien es asesor de la Asociación de Hoteleros, se pronunció en contra del establecimiento de más parquímetros en la ciudad y dijo que es lesivo para la economía de los porteños.

Es necesario que se analice esta situación y que, en un momento dado, se dé marcha atrás en este tipo de decisiones que lo único que propician es incrementar el descontento popular.

El nuevo alcalde de la ciudad. Fernando Yunes Márquez, tendrá que someter a Cabildo esta problemática y sí es necesario revertir el aumento de las unidades recaudatorias. Y sí fuese todavía más ambiciosa la propuesta, revertir la concesión a Zeus. Sobre todo en la base reflexiva que no ha habido beneficios tangibles para la ciudad. Y, sí en cambio ha engrosado los bolsillos de los propietarios que se encuentran en calidad de fantasmas, según comentó en su momento Bogar Franco, quien en su investigación, nunca logró obtener los nombres de los concesionarios, no obstante que por ley deberían de aparecer en los contratos.

Y hasta la próxima.

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