México avanza hacia el fascismo

Por: Héctor Saldierna

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Abriendo Brecha

Por: Héctor Saldierna

Mucha preocupación ha generado en amplios sectores de la población, pero sobre todo en organizaciones de colectivos, la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, que ya  fue aprobada por la Cámara de Diputados y que ahora se apresta para ratificarla la Cámara de Senadores. En caso que así sucediera, estaríamos ante un estado autoritario y represivo.

Siempre me ha llamado la atención cómo algunos representantes del medio artístico tienen la suficiente capacidad para interpretar estos fenómenos, al igual que los escritores y poetas que tienen una sensibilidad muy desarrollada.

Por ejemplo, Diego Luna, reflexiona que la aprobación de esta Ley  sería tanto como que el presidente de la república tuviese su ejército privado y lo mandase a cualquier lugar que él considerase de su incumbencia.

Eréndira Ibarra, actriz, advierte que sí así sucediera, los crímenes se multiplicarían de manera escandalosa. Si por ahora mueren diariamente 72 personas por balas del crimen, entonces veríamos escenarios aún más dantescos.

Para Ernesto López Portillo, analista del CIDE, indica que la ley interior contempla el espionaje, la represión de manifestaciones pacíficas y una represión que no tendría paralelo. La ciudadanía ya no tendría el derecho de libertad y de asociación, porque serían objeto de la persecución militarizada.

Ante esta fuerte problemática que supone la posible aprobación de esta Ley, el sitio Change. org ya logró reunir cientos de miles de firmas y avanza hacia una mayor presentación de inconformidades que deben ser analizadas y respetadas por los representante del Senado.

Es decir, se pretende que por lo menos haya una evaluación y discusión de esta ley, pero que de ninguna manera sea impuesta por la vía de votos, toda vez que se presenta como una acción de carácter inconstitucional.

Además, lo que es más importante, México está considerado como un estado democrático, de manera que tiene que hacerse válida la presencia y participación de la sociedad. De ninguna manera se pueden adoptar y determinar nuevas leyes, sin que antes la sociedad las apruebe y las valide.

Es decir, el espíritu de la Constitución es que todo tipo de reglamento o de ley tiene que ver con el beneficio hacia el pueblo. En la medida en que lesione sus intereses, entonces no es factible que una nueva ley sea aprobada.

Estamos ante un momento cumbre de las decisiones emanadas desde el gobierno central. En el caso que  sigan con este tipo de acciones que atentan contra la sociedad, el gobierno tiene que hacerse la reflexión sí está haciendo las cosas en forma correcta y eficiente. ¿O la está regando?, como se diría coloquialmente

En los últimos años hay la impresión que las autoridades no están escuchando al pueblo. Ellos elaboran las leyes y reglamentos que consideran que es lo más conveniente, pero no están consultando la opinión pública, que es finalmente la más recomendable.

EL FRACASO DE LA GUERRA

Está plenamente comprobado que la guerra que inició Calderón en 2006 fue un rotundo fracaso. Se ha querido proseguir por el mismo camino y las consecuencias se resumen en el combate de la violencia con la violencia, que es una receta condenada totalmente al fracaso.

Esta Ley, por consecuencia, es una manera de querer prolongar esa guerra, pero ahora de manera legal. Es decir, el país entraría en una mayor fase de descomposición y se entraría a un estado fascista que –en principio- no respetaría las garantías individuales.

Es necesario y conveniente que el gobierno federal reflexione mejor este tipo de acciones, porque es cierto además que la inconformidad ciudadana ha crecido de manera exponencial y no se ha querido observar ni aceptar que hay grandes fallas de estrategia.

En los senadores está la responsabilidad de la aprobación o rechazo de la Ley de Seguridad Interior. Es el momento que tengan rasgos de dignidad, que es lo que han carecido a lo largo del presente ejercicio.

 

Y hasta la próxima.

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