Labor literaria de un paisano.

Por: Jorge E. Lara de la Fraga.

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ESPACIO CIUDADANO

Por: Jorge E. Lara de la Fraga.

“El que exagera de sus logros, depende de cosas externas

para conformarse como persona…” H. Yinming..

Desea lo mejor para tus semejantes inmediatos y haz de este deseo un aprendizaje constante de nobleza. Mi primo hermano José de la Fraga me obsequió hace poco dos textos presentados en un evento público en Huatusco, Ver., por parte del autor y en compañía de amigos, familiares y representantes de la Casa de la Cultura y del H. Ayuntamiento de esa localidad singular de la región de Las Grandes Montañas. Tales materiales literarios fueron elaborados por el Ingeniero Miguel Montalvo Martínez, ameritado profesionista polifacético de la región y aficionado a las buenas lecturas; sus trabajos se denominan: El Tío Modesto (Novela costumbrista) y El Pebeco (Una aventura por los caminos del saber), impresos en el mes de agosto de 2017, aún cuando se iniciaron en el 2000 y 1999, respectivamente. Toda vez que ya tuve la oportunidad de disfrutar la primera obra citada, me permito en este comentario aludir a generalidades de dicha novela.

La trama de El tío Modesto se desarrolla en 8 períodos o capítulos, con un prefacio y un apéndice, a través de una prosa ligera que invita al lector a proseguir con entusiasmo el desarrollo de los acontecimientos, que suceden en una localidad provinciana, donde privan los prejuicios, rumores, malos entendidos, las personas que se aprovechan de los demás y unos elementos nobles con sentimientos solidarios. Los protagonistas centrales son los miembros de la familia De la Cadena Fuentes, compuesta por Don Andrés y Doña Gregoria, además de sus cuatro hijos: Leonor, Cristina, Julio Alfonso y Beatriz, sin faltar el trotamundos y aventurero de nombre Modesto que retorna a su tierra natal después de varios años y a propósito de la muerte de los dos progenitores citados. En el relato se hace vigente la expresión popular: “pueblo chico, infierno grande”, pues “Lo que más abunda en esos lugares son los secretos, que a la mínima sospecha pasan de boca en boca, contándose como mejor la parezca a cada quien, sin molestarse por saber la realidad de las situaciones y de las personas a quienes afecta…”

No pueden faltar en esos escenarios -aparentemente tranquilos- “las buenas conciencias”, los mojigatos, las familias respetables con sombríos comportamientos y las lenguas viperinas y santiguadas. El clan De la Cadena Fuentes entra en situación de emergencia y el tío Modesto tiene que intervenir en funciones de salvamiento, a pesar de la avalancha de sospechas, mentiras y habladurías enfermizas. Los sobrinos confrontan su problemática personal y el familiar procura auxiliarlos u orientarlos en la medida de sus posibilidades. Espero que algunos lectores se introduzcan a ese esfuerzo literario del ingeniero Montalvo y conozcan a fondo los puntos clave de ese relato de un pueblo pequeño.

Trataré de comentar en próxima ocasión lo referente al texto “El Pebeco”, en razón de que aborda cuestiones autobiográficas de superación personal y que coloca a la educación en su legítimo nivel. Por lo pronto culmino con algo del contenido del Apéndice de la novela El tío Modesto: “…Llegaste a la ciudad a querer rescatar del fango en que se hundía tu familia. Sí, he dicho bien ¡tu familia!, porque no tenías parientes más cercanos que tus sobrinos, los hijos de tu única hermana. En vida de Goya no pudiste estar cerca de ellos, por las diferencias de carácter entre ustedes, no comulgabas con la rigidez del fanatismo que practicaba tu hermana, nunca aceptaste que por sus principios tan radicales viviera una infelicidad contagiosa. Porque con su proceder también estaba labrando la infelicidad de las personas que estaban más cerca de ella…”

Felicidades a Miguel Montalvo Martínez, “chicatanero” adoptivo, que se atrevió nuevamente a dar el salto hacia la aventura creativa.

 

Atentamente


Profr. Jorge E. Lara de la Fraga.

 

 

 

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