Papa Francisco: ¡Renovación SÍ, Corrupción NO!

Por: Jorge E. Lara de la Fraga.

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ESPACIO CIUDADANO

Por: Jorge E. Lara de la Fraga.

 

“Nuestra vida no debe consistir en sólo resistir, sino en luchar

abiertamente hacia adelante”… R. Burns.

 

A propósito de la visita del máximo líder de la Iglesia Católica a diversas localidades de la República de Colombia, en los primeros días de este mes de septiembre, saco a colación lo que comenté en febrero de 2016, cuando Francisco I efectuó un recorrido por nuestro país. En tal ocasión manifesté que en mis remotas épocas de niño y adolescente experimenté vivencias un tanto traumatizantes en lo relativo al campo religioso. Me inconformaba que el sacerdote de mi pueblo o sus auxiliares nos preparaban a los infantes para operar como entes sufridores, para ser elementos golpeados o humillados por las circunstancias, en el entendido de que en la otra vida alcanzaríamos el cielo y la existencia eterna. A mi alrededor observaba inequidades y abusos; anhelaba desde pequeño que tales cuestiones se modificaran pero mi formación (o deformación) iba en otro sentido. Lo anterior lo rememoro porque con las visitas del Papa Francisco vislumbré una visión humanística diferente más acorde a la problemática diaria. A todos los sectores los invita el pontífice a intervenir, a no permanecer impávidos ante las tropelías, a luchar por una vida terrenal digna; a las nuevas generaciones las acicatea para que no sean humillados u ofendidos.

No dejó títere con cabeza, tanto en México como en Colombia les jaló las orejas a sus padres religiosos porque están perdiendo terreno espiritual ante el dinamismo de otros credos, todo en razón de su desidia y de su comportamiento prepotente y ortodoxo. A esos colegas de labor pastoral con la feligresía les precisó: “Reclínense con delicadeza sobre el alma profunda de su gente; sean obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro humano; la iglesia no necesita de la obscuridad para trabajar; no se dejen corromper por el utilitarismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa; por favor no pongan su confianza en los carros y caballos de los faraones actuales…¡Ay de ustedes si se duermen en sus laureles!; en estos tiempos no se requieren príncipes, sino una comunidad honesta de testigos del Señor…”

Jorge Mario Bergoglio (el Papa) en sus últimas “catilinarias o filípicas” se lanzó contra las prácticas tortuosas de la corrupción, especialmente en los ámbitos religiosos, con el proceder ignominioso de la alta jerarquía episcopal. Sin pelos en la lengua externó: “No se puede servir a Dios y al dinero”. El diablo entra por el bolsillo; habrá que dejar comodidades y apegos, también estar atentos a la corrupción en los hombres y mujeres que están en la iglesia. Adicionó que la corrupción “se enraiza en el corazón y acaba desalojando a Dios en la propia vida” de las personas. “No podemos aprovecharnos de nuestra condición religiosa y de la bondad de nuestro pueblo…” Así “como Jesús zarandeaba a los doctores de la ley para que salieran de su rigidez, ahora también la iglesia es zarandeada por el espíritu para que deje sus comodidades y apegos. La renovación no nos debe dar miedo; la Iglesia está siempre en renovación… El veneno de la mentira, el ocultamiento, la manipulación y el abuso al pueblo de Dios, a los frágiles, a los ancianos y niños, no pueden tener cabida en nuestra comunidad. La renovación supone sacrificio, no para considerarse mejores o más puleros, sino para responder mejor al altísimo. El llamado divino no es una carga pesada que nos robe la alegría…”

No soy creyente pero me emociona la presencia del pontífice argentino en Latinoamérica, en estos tiempos de incertidumbre y de obscuros nubarrones. Al igual que admiré al Papa Juan XXIIII en la década de los 60 por su posición de avanzada, plasmada en sus trascendentes Encíclicas, así hoy en el presente siglo XXI reconozco los esfuerzos singulares y acciones vanguardistas del vigente vicario supremo del cristianismo católico. Espero que sus mensajes y su proceder cotidiano remueva conciencias y que cada cual valore su humanitarismo, más allá de su filiación partidista, su credo, su interpretación sobre el cosmos o su posición socio-económica. Me quedo con un grato (e ingrato) sabor de boca porque a los políticos y funcionarios mexicanos les dijo en febrero del año pasado que laboren con tesón y honradez; que “cada vez que buscamos el camino del privilegio o el beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la violencia o incluso el comercio de personas, el secuestro y la muerte…”

 

 

 

 

Atentamente


Profr. Jorge E. Lara de la Fraga.

 

 

 

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