Obreros mexicanos, los más desprotegidos del TLC

Por: Héctor Saldierna

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Abriendo Brecha

Por: Héctor Saldierna

Hay la impresión que sí no se ratifica el Tratado de Libre Comercio de Norte América sería un desastre para México. Por lo menos esa es la tesis que se maneja en el ámbito oficial mexicano, aunque la realidad podría ser muy distante.

Habría que analizar hasta dónde le beneficia a México este Tratado, pero la realidad es que sí hay muertos y damnificados desde que se instituyó en el año 1994 y que no todo es miel sobre hojuelas. Hay hasta la impresión que los funcionarios mexicanos quisieran ponerle alfombra a los negociadores de Canadá y Estados unidos.

Uno de los sectores más afectados en este Tratado son precisamente los trabajadores mexicanos que no tienen la capacidad para recibir un mejor pago en sus actividades laborales, mientras que sus pares en EU y el Canadá obtienen mejores dividendos.

Inclusive la observación parte, no de un funcionario mexicano, sino de un dirigente sindical del Canadá, Jerry Dias, quien considera conveniente que debe abrirse públicamente ese capítulo y que es recomendable que los obreros de los tres países ganen en similares circunstancias.

El dirigente canadiense establece que no es ético que haya diferencias en la parte salarial, porque ello impacta también sobre los beneficios y utilidades, con grandes ventajas hacia las empresas manufactureras de un determinado país.

Actualmente un obrero en Chile obtiene mejores dividendos salariales que su par mexicano. Sí un mexicano obtiene 14.3  dólares, un chileno llega a obtener hasta un 21.3 dólares, por jornada.

Se puede afirmar que un obrero mexicano tiene el salario más bajo en relación con los obreros de otros países, sin incluir desde luego a obreros del Canadá y Estados Unidos, con los que se tiene precisamente un Tratado.

Este punto ya se puso en la mesa de negociaciones, pero lo más extraordinario, no para nosotros, sino para los pares con los que se negocia, es que son los mismos funcionarios y empresarios mexicanos que afirman que este renglón no está sujeto a discusión.

Es decir, debe estar a reserva y que sólo corresponde a cada país establecer el factor de los salarios. Es decir, hablando con toda la claridad del asunto, que mientras los representantes diplomáticos de Canadá y Estados Unidos se preocupan por el aspecto laboral de los obreros y trabajadores connacionales, la parte mexicana ha optado mejor en desecharlo.

Es decir, no le interesa que haya mejores condiciones de vida a través de una mejor paga salarial y optan en desechar este renglón. Es decir, no debe ser tema a discusión en las pláticas del TLC, porque entonces les quitaría beneficios a las empresas mexicanas que incursionan en la parte mercantil con sus pares de EU y el Canadá.

Para nadie es un secreto en México que los trabajadores y obreros no tienen la menor importancia y que es mejor que sigan obteniendo salarios de hambre, sin expectativas por un mejor futuro. Así de ese tamaño es la visión y bajísima perspectiva que tiene el gobierno mexicano en el tema laboral.

Tampoco para nadie es un secreto que desde la gestión presidencial de Carlos Salinas de Gortari los obreros hayan tenido el peor trato, sin la posibilidad de mejorar sus percepciones salariales.

Al contrario ha sido el sector más golpeado. Precisamente desde las primeras reformas que hizo Salinas empezó a golpear muy fuerte la economía laboral al despedir a miles de petroleros en las refinerías asentadas en la ciudad de México. Hay actualmente una coincidencia criminal, puesto que la reforma energética sólo ha traído un mayor desempleo.

Este fin de semana, el periódico La Opinión de Poza Rica, citaba a un dirigente sindical de la sección de Poza Rica del STPRM  que decía que en tres años se han despedido a cerca de 30 mil trabajadores petroleros, con lo que se ha agudizado la mala calidad de vida.

Es decir, la cacareada reforma energética tan sólo ha traído penuria y desesperación entre los trabajadores. Lejos de incrementar las fuentes de empleo, que fue la parte toral de las promesas, sólo se han dedicado a despedir a miles de personas, cuyas familias transitan hacia un auténtico infierno de angustia y desesperación. En cambio, han abierto las puertas a las trasnacionales.

Y hasta la próxima.

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