Los mil millones de Duarte, nueva filtración

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ACONTRACORRIENTE

Los mil millones de Duarte, nueva filtración

Manuel del Ángel Rocha

Como herencia del sexenio del exgobernador Fidel Herrera Beltrán,  la opacidad y la falta de transparencia fueron continuidad en el de Javier Duarte de Ochoa, con el agregado que fue  más pedestre, ordinario y corrupto. Pero no solo eso, la conducta del cuenqueño  como primera autoridad estatal, fue adoptada por la estructura estatal, que podríamos decir se insertó como cultura institucional  del gobierno, porque tanto los servidores públicos, y algunos  sectores (proveedores, constructores), o ciudadanos que gestionaban asuntos públicos,  de manera casi ineludible, tenían que recorrer el camino que la primera autoridad  había  marcado, de manera directa o indirecta.   Toda una vida (la de Herrera Beltrán)  operando políticamente en el PRI, le llevo una gran   ventaja por su conocimiento de los programas y presupuestos federal, estatal y municipales,  que en tiempos electorales, con recursos frescos apuntalaban a tal o cual campaña o candidatura, formándose  especialistas en chanchullos y trastupijes.    Los históricos “carruseles”, “ratones locos”, fueron sustituidos por la cooptación o  intimidación, utilizando a los “golpeadores” armados que servían a las mafias criminales, pero también al partido en el gobierno,  que por cierto esa práctica aún  estuvo presente en el proceso electoral anterior, en algunos puntos  del territorio estatal.

El anterior preámbulo viene del tentempié (para no olvidarnos de las filtraciones audio fónicas), porque el sábado trascendió otro audio, en  el que Javier Duarte presiona-urge a Tarek Abdala (entonces tesorero de Fianzas del gobierno del estado, hoy refulgente diputado federal del PRI), para que  envíe las cajas de huevo con “los mil”, para el Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Todo mundo intuye que los mil, son mil millones de pesos. –“A ver, háblale a Iván. ¿Dónde está el recurso?, los mil, no es cualquier chingadera”.

La parte central de la comunicación,  se da por la exigencia de que del CEN del PRI le hacen  al ex gobernador, porque no ha mandado  un recurso comprometido. “Me están hablando del PRI nacional, porque quede de hacerles llegar los recursos desde hace dos días, y no les ha llegado nada”.  La exigencia de Duarte es que Tarek presione a Iván, (López, ex Contralor), para que los dineros  lleguen a su destino. “¡hombre!, puedo entender que se tarde, pero que no me digan que no llegó”.

La gran simulación entre  la política y administración de la fidelidad-prospera, fue hacer algo completamente  diferente a lo que se decía. La información  fluía siempre sesgada y con grandes indicios de   que las cosas iban de mal en peor. La cortina de humo fue aclarándose poco a poco, sobre todo por investigaciones periodísticas, además de la información que la Auditoria Superior de la Federación,  daba a la Congreso Federal, y también por las denuncias formuladas a la PGR, y del Auditor Superior  Juan Manuel Portal, que me acuerde lo declaraba desde 2011.

El gran sistema corruptor  del PRI, se encargó de encubrir las rapacerías de la dualidad Herrera-Duarte. Los mil millones se supone eran para la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, por ello ahora al parecer (que Javier Duarte está preso en Guatemala y por llegar a suelo mexicano en las próximas horas), la PGR está acusando al ex gobernador por el desvío de apenas 500 millones de pesos, cuando el desfalco (según los analistas financieros), seria de casi 200 mil millones de pesos, esto es, lo correspondiente a dos años del presupuesto de Veracruz. Así de descomunal es el fraude que la administración prospera cometió en contra de los veracruzanos, que afectará por los menos a cinco generaciones de paisanos por nacer. Opresora la mega carga  de subdesarrollo  a nuestro pueblo, que de la mano del PRI y de la nomenclatura que nos gobierna a nivel federal, y sin ningún miramiento, han omitido un principio fundamental del Estado; el derecho de que la ciudadanía conozca de los asuntos de su incumbencia, incluso aquellos, los más difíciles y complejos, de radical importancia para  que el Estado comunique e informe de todo lo que hace. Todo lo contrario, solo la opacidad campea, y con ella también la omisión a la justicia, pues quien esconde, quien oculta, quien no suministra información de los asuntos públicos, difícilmente representa los intereses legítimos de alguien, de un gobierno.

La nueva filtración puede ser o no cierta, pero lo innegable es la cauda de suciedad que acumulan las administraciones de la fidelidad prospera, cobijada con beneplácito por la del presidente Enrique Peña Nieto. En Veracruz el PRI ya sufrió su primer revés,  y no tardando, para el próximo año, es casi seguro que la camarilla  tricolor no tendrá ninguna posibilidad de  refrendar su triunfo en el país. Las banalidades declaradas, no les alcanzan para convencer a un pueblo  de su inocencia, por el contrario.

 

 

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